
No hace mucho se pusieron de moda las paredes con relieve: capas gruesas de pintura, figuras volumétricas y paredes de ladrillo. Esta tendencia conquistó a mucha gente, que empezó a usarla para dar originalidad a la cocina. Después, los diseñadores recurrieron al papel pintado de ladrillo, que crea un ambiente acogedor, con el calor y la tradición de las casas europeas.
El papel pintado con diseño de ladrillo no solo es visualmente atractivo, sino que también es una opción económica para recrear la apariencia de una pared de ladrillo real, sin la necesidad de realizar trabajos costosos de albañilería.
Además, el papel pintado de ladrillo es ideal para cocinas de estilo industrial o vintage. Combina perfectamente con muebles de acero inoxidable, madera envejecida o accesorios de hierro forjado, lo que permite crear un ambiente único y lleno de personalidad. Se puede usar en toda una pared o solo como un acento decorativo, por ejemplo, en una pared detrás de la isla de la cocina o alrededor de una zona de comedor.
En cuanto al mantenimiento, el papel pintado de ladrillo es relativamente fácil de limpiar, aunque es recomendable elegir un modelo resistente a la humedad y fácil de lavar, especialmente en el área de la cocina donde los salpicones de grasa o agua son frecuentes. Es importante también optar por un papel de buena calidad para asegurar su durabilidad y que no pierda su color o textura con el paso del tiempo.
En resumen, el papel pintado de ladrillo es una opción versátil y accesible para añadir carácter a la cocina, creando un ambiente cálido, acogedor y muy original. Al combinarlo adecuadamente con otros elementos de diseño, puede transformar completamente el estilo de tu espacio.
¿Qué elegir?
Antes de decidir, conviene conocer los materiales con los que se fabrica el papel pintado de ladrillo y elegir según el precio, la calidad y la resistencia a la humedad.
- Papel: es el más barato, pero se ensucia con facilidad y no tolera la humedad. No es la mejor opción para una cocina.
- Vinilo: es lavable y resistente a la grasa y el vapor, y reproduce bien el relieve. Es el más recomendable para cocinas.
- Vellón (no tejido): es fuerte, transpirable y disimula pequeñas irregularidades de la pared.
- Fibra de vidrio: es muy duradero, se puede pintar y soporta bien la limpieza.
Entre las desventajas de cualquier opción está que no reproducen del todo la mampostería real que imitan.


Papel pintado de color
Presentan infinitas variaciones de color: desde tonos monocromos hasta un cambio de colores casi cada medio metro. Para refrescar la cocina, los diseñadores suelen elegir papel pintado de ladrillo blanco. Combinan bien con el color «metálico» de los muebles de cocina y los utensilios de cocina. También quedan bien en colores monocromos objetos brillantes y artículos domésticos que tengan colores saturados.
En un interior con ladrillo de tonos claros conviene dejar el mayor espacio libre posible. Así la estancia parece más amplia y especialmente acogedora. Los diseñadores resumen la regla así: cuanto más pequeña sea la habitación, más clara debe ser.
Con buena luz, todas las irregularidades o daños de la pared se ven con claridad. Para evitarlo, elige papeles de calidad con un dibujo en relieve. Cumplen bien este requisito los de vellón y vinilo.
En lugares oscuros, por el contrario, es mejor usar variantes lisas.

Otra variedad de ladrillo es el rojo. Es la más popular entre todas las demás. Esto se ve facilitado por el hecho de que, a diferencia del blanco, no ensucia mucho y se asemeja a una mampostería real.
Para quienes les gusta la variedad, hay otra solución: si has planeado empapelar la habitación en blanco, puedes decorar con ladrillo rojo las esquinas, los arcos y las zonas donde estarán los objetos grandes. Esta solución transforma por completo la estancia y sirve también para disimular desniveles de la pared.
Patrón de ladrillo
Los ladrillos, por su naturaleza, difieren en tamaño. Pueden tener forma de pequeñas piedras, grandes rectángulos o cuadrados. También se diferencian en el grado de «roce» – nuevo pulido o viejo, con «defectos» y bordes rotos. Aquí todo depende de la idea de diseño y el interior de la habitación. Algunas personas optan por un revestimiento nuevo, mientras que otras se conforman con lo «antiguo», si se ajusta a la idea, que recuerda, por ejemplo, al estilo gótico.
Las «piedras» voluminosas parecen mucho más naturales que sus homólogas lisas. Atraen más la atención, reproducen la imitación de la mampostería, creando así la apariencia de que la pared es realmente de ladrillo. También están a la venta diferentes superficies con acabados mate y brillante.

Los ladrillos lisos y de tamaño pequeño se recomiendan para habitaciones pequeñas y oscuras o cuando no quieres que el papel pintado sea el protagonista.
Desventajas
Por muy bueno que sea el papel pintado y por buen profesional que lo haya pegado, no deja de ser una imitación. Por eso los diseñadores recomiendan no dirigir luz rasante sobre la pared: coloca la lámpara central en el centro de la habitación y evita iluminar los laterales, porque así se notan menos las juntas y el relieve artificial. El acabado queda bien en una pared o en dos paredes opuestas. En estos casos quedan muy bien los muebles voluminosos.
Cubrir una parte de la pared, distrae visualmente la atención del espectador de todas las deficiencias del acabado artificial, y la delineación le permite determinar los lugares para el resto de los artículos de cocina necesarios: nevera, lavadora, cajones para platos, mesa.

En las cocinas pequeñas no es necesario cumplir esta regla, porque los muebles suelen estar muy juntos y hay poco espacio libre. El ladrillo rojo sobre un color principal ayuda a diversificar el interior y distrae la mirada de posibles fallos visibles.
Lo principal es que los tonos sean neutros, porque si no, la mezcla de colores solo distrae la atención. La opción ideal es combinar el ladrillo con tonos naturales. Si buscas más ideas de colores y combinaciones, mira cómo elegir papel pintado para una cocina blanca o el papel pintado cerca de la mesa de la cocina.
Cómo pegarlo y cuidarlo
- Prepara la pared: debe estar limpia, seca y nivelada, con la masilla ya lijada.
- Aplica una imprimación para que el pegamento agarre mejor.
- Pega según las instrucciones del fabricante (en vellón se aplica el pegamento sobre la pared) y alinea el dibujo del ladrillo en cada tira.
- Presiona con un rodillo y retira el exceso de pegamento con una esponja húmeda.
Para limpiarlo, pasa un paño suave ligeramente húmedo y no frotes con productos abrasivos. Evita colocarlo justo detrás de la placa de cocina, donde las salpicaduras y el calor son mayores; en esa zona es mejor usar un delantal de cristal o azulejos. Si te gusta el efecto de ladrillo, también puedes ver el ladrillo decorativo en el pasillo.
Preguntas frecuentes
¿Qué papel de ladrillo es mejor para la cocina?
El de vinilo, porque es lavable y soporta la grasa y la humedad.
¿Se puede poner en toda la cocina?
Sí, pero lo habitual es usarlo en una pared de acento para que no resulte pesado.
