
Almidonar la ropa de cama no es hoy un procedimiento habitual, pero tiene sus ventajas. El almidón da a las sábanas, los manteles o las fundas una textura más firme, hace que se mantengan lisas más tiempo y les da un aspecto más pulido. Además, facilita el planchado.
En el artículo se explica por qué almidonar la ropa de cama puede ser útil, y cómo hacerlo de forma fácil en casa.
Beneficios de almidonar la ropa de cama
- Textura más firme: el almidón da cuerpo a las telas y ayuda a mantener la forma de sábanas y manteles.
- Menos arrugas: facilita el planchado y mantiene las sábanas más lisas durante más tiempo.
- Tacto fresco: la tela queda con un agradable tacto crujiente.
- Más fácil de limpiar: el almidón forma una capa ligera que dificulta que las manchas penetren, aunque no sustituye al lavado.
Cómo almidonar la ropa de cama en casa
Almidonar la ropa de cama en casa es un proceso sencillo. Aquí te mostramos cómo hacerlo:
- Preparar la mezcla: disuelve 1 cucharada de fécula o almidón en un poco de agua fría, vierte la mezcla en 1 litro de agua caliente sin dejar de remover y deja enfriar del todo.
- Aplicar la mezcla: pásala a un pulverizador y rocía la ropa de cama de manera uniforme. Asegúrate de no empaparla, solo humedecerla ligeramente.
- Dejar secar: deja que la ropa se seque al aire o utiliza una secadora a baja temperatura.
- Planchar: una vez seca, plancha la ropa de cama como de costumbre. Verás cómo las sábanas quedan más lisas y con una textura más firme.
Alternativas al almidón comercial
Si no tienes almidón comercial a mano, puedes hacerlo en casa utilizando almidón de maíz o fécula de patata, que son igualmente efectivos. Solo necesitas disolver una pequeña cantidad en agua caliente y seguir el mismo proceso que se describió anteriormente.

¿Por qué almidonar la ropa de cama?
Almidonar la ropa de cama la hace parecer limpia y le da un agradable tacto crujiente y un olor a fresco. Muchas personas encuentran más agradable dormir en una cama almidonada.

El lino o el algodón almidonados quedan con más cuerpo, y mantienen mejor la forma entre lavados. Además, el almidón forma una capa que ayuda a que la suciedad se quede en la superficie de la tela.
Esa capa protectora hace que las manchas ligeras se eliminen con más facilidad en el siguiente lavado.
Las prendas almidonadas son más fáciles de planchar y se arrugan menos. Eso sí, el almidón no blanquea ni sustituye a un buen lavado.
Es una manera sencilla de dar a la ropa de cama un toque especial de frescura con un esfuerzo mínimo. Y cuando esté lista, aprende cómo doblar la ropa de cama de forma compacta para que se conserve lisa en el armario.
¿Cómo almidonar a mano?
Para almidonar la ropa de cama a mano, primero hay que preparar la solución de almidón. La cantidad depende de lo firme que quieras la tela: 2 cucharadas soperas de almidón por litro de agua para un acabado fuerte, 1 cucharada para un acabado medio y 1 cucharadita para un acabado suave.

El mejor almidón es el de patata (fécula), que rinde bien y es fácil de encontrar. También sirven el de maíz, el de trigo o el de arroz. Todas las variedades tienen propiedades parecidas y solo se diferencian en la densidad de la solución.
Mezcla la cantidad necesaria de almidón con 200 ml de agua fría y remueve para que no queden grumos. Si es necesario, cuela la mezcla con un colador o una gasa.
Aparte, hierve otros 800 ml de agua y vierte con cuidado la mezcla de almidón, en un hilo fino y sin dejar de remover. Si queda demasiado espesa, añade un poco de agua tibia. Después deja enfriar la solución antes de usarla.
Antes de almidonar, la ropa debe estar lavada y enjuagada. Para almidonar a mano, vierte la solución en un recipiente grande, sumerge la prenda hasta que se moje por completo, sácala, escúrrela bien y ponla a secar.

Ten en cuenta algunos factores. Si la prenda es delicada, déjala en la solución solo unos segundos. Las prendas caladas tardan algo más, unos 20 minutos, mientras que la ropa de cama, las servilletas y artículos similares deben remojarse unos 15 minutos.
¿Cómo almidonar en la lavadora?
También puedes usar una lavadora automática. Vierte el almidón, preparado antes en solución líquida, en el compartimento del suavizante e inicia el lavado en el programa recomendado para el tejido de la ropa de cama. No uses almidón en polvo directamente, porque puede obstruir los conductos.

Cuando termine el programa, limpia el tambor de la lavadora por dentro con un paño húmedo y después con uno seco para eliminar los restos de almidón.

No hace falta usar suavizante. Para que la tela quede con un bonito acabado, algunas personas añaden una pizca de sal de mesa a la solución.

Antes de almidonar, ten en cuenta el tipo de prenda. Por ejemplo, si lleva un bordado de hilo de algodón mouliné, las fibras pueden soltarse y enredarse, y la prenda se estropea.
Para ver cómo almidonar la ropa de cama en la lavadora, mira el vídeo de arriba.
Errores comunes al almidonar la ropa de cama
Uno de los errores más frecuentes es usar una solución demasiado concentrada. Puede dejar manchas blancas o dejar la tela rígida e incómoda. Es mejor seguir las proporciones indicadas arriba o las del fabricante.
Otro error es aplicar el almidón de forma desigual: algunas zonas quedan demasiado duras y otras no tienen efecto. Rocía bien todo el tejido y repártelo con movimientos constantes.
Muchas personas no cuidan la temperatura del agua al preparar el almidón. Si está demasiado caliente se pueden formar grumos. Lo ideal es disolverlo primero en agua fría y añadirlo luego al agua caliente, como se explica arriba.
También es un error planchar la prenda cuando todavía está muy mojada o secarla a temperatura muy alta en la secadora, porque el almidón pierde efecto. Déjala secar casi por completo y plánchala ligeramente húmeda.
Finalmente, no almidones la ropa de cama con demasiada frecuencia: usarlo en exceso puede acabar apelmazando las fibras. Mejor hacerlo solo cuando haga falta, y no en todos los lavados.
