Si el termo deja de retener el calor, algo falla en su funcionamiento. Cuando esto ocurre con un termo nuevo, lo más probable es que sea un defecto de fábrica; pero si el termo no mantiene el calor después de un tiempo de uso, la avería se ha producido durante su utilización. Según la naturaleza del fallo, puedes intentar corregir la situación con distintos métodos.

Causas principales
Hay tres razones principales por las que el termo deja de mantener la temperatura en su interior. La primera afecta a los termos con matraz de vidrio: estos tienen un recubrimiento de plata en la superficie del cilindro interior, y si se daña, se pierde el aislamiento.
Otras posibilidades son un problema con el tapón o la falta de vacío. Estos fallos pueden ser de fábrica o aparecer durante el uso, por eso conviene conocerlos con más detalle:
Un termo es una construcción muy frágil y hay que manipularlo con sumo cuidado: incluso pequeños golpes en el cuerpo interior o exterior pueden deformarlo o agrietarlo, y entonces deja de mantener la temperatura.

Todos los termos tienen dos paredes: la exterior y la interior, y entre ellas se hace el vacío. En el fondo hay un fino tubo de cobre por el que en fábrica se extrae el aire de la cavidad y que luego se sella.

Es muy fácil comprobar si el termo ha perdido el vacío: vierte agua caliente en un termo de vidrio o de acero. Si la superficie exterior se calienta y el agua hirviendo se enfría rápido, el problema es la falta de vacío.
Si el termo no retiene bien la temperatura, puede deberse a un fallo del tapón o de la tapa exterior (que a menudo se usa como taza), que pueden agrietarse o deformarse.

Si el tapón interior se aprieta demasiado, también puede deformarse o agrietarse con el tiempo. Esto afecta tanto a los termos de vidrio como a los de metal. Si necesitas abrir uno atascado, mira cómo desmontar la tapa de un termo.
¿Qué hacer?
Si el termo deja de mantener la temperatura, no te desesperes ni lo tires enseguida: algunos fallos se pueden reparar con facilidad. Si el problema está en el tapón, busca uno compatible; los termos viejos suelen regalarse por un precio simbólico y sirven de repuesto.
También puedes mejorar el cierre con una junta de silicona o cinta selladora especial.
Si el problema es la falta de vacío, lo más probable es que no se pueda reparar por tu cuenta, y en la práctica rara vez compensa económicamente. Lo mismo ocurre si el tapón interior estaba demasiado apretado y se ha agrietado el cuello del recipiente.
¡Punto importante! Para devolver al termo su capacidad no uses pegamento instantáneo ni compuestos similares para sellar grietas: son productos químicos que no son aptos para estar en contacto con alimentos.
Aunque el termo no tenga arreglo, no te desanimes. Puedes usarlo para bebidas que no necesitan mantener el calor, como té frío o compota.
Medidas preventivas
Como ya se ha dicho, el problema de la retención del calor puede aparecer tanto con un termo nuevo como con uno que ya se ha usado. Para no comprar un termo defectuoso, revísalo con cuidado al comprarlo. La comprobación consta de varias etapas. Si dudas entre modelos, mira las variedades de termos con frascos de vidrio y su elección.

Inspecciona el termo con cuidado por todos los lados. Presta especial atención a la estanqueidad del tapón y de la tapa respecto al cuerpo principal. Al enroscar y desenroscar no debe emitir ningún sonido extraño.
Por extraño que parezca, huele el termo: uno de mala calidad desprenderá un olor desagradable.
El material debe parecer duradero a la vista y al tacto. Es mejor no comprar un producto de baja calidad.

Los termos con matraz de vidrio templado se consideran, con razón, los de mayor calidad y duración. Si son de mala calidad, no mantendrán bien la temperatura desde el principio.

Si es posible, vierte un poco de agua caliente en el termo y comprueba cómo mantiene la temperatura.

No basta con elegir un termo bueno y de calidad.
Antes de llenarlo con líquido caliente hay que preparar el recipiente. El proceso previo es sencillo:

- Vierte una pequeña cantidad de agua caliente en el recipiente y déjala 5-10 minutos.
- Agita suavemente el agua y vacíala.
- Ahora puedes verter el líquido principal.
Además, precalentar la superficie evita un cambio brusco de temperatura, que también es perjudicial para el aparato.

Durante el uso hay que evitar cualquier daño mecánico, tanto en los termos de vidrio como en los de metal. Un termo de acero no se romperá, pero pueden formarse grietas en las costuras, e incluso una ligera deformación puede provocar la pérdida de vacío. Con tales daños, el termo dejará de funcionar bien para siempre.
¡Punto importante! Es muy recomendable no comprar un termo a vendedores ambulantes ni en sitios dudosos: allí aumenta mucho la probabilidad de adquirir un producto de mala calidad.
Nadie está a salvo de los defectos de fábrica, pero si sigues las recomendaciones de elección, podrás comprar un termo de bastante buena calidad que te sirva muchos años. Fíjate tanto en el aspecto como en el fabricante, evita las opciones baratas de dudosa procedencia y no escatimes en un termo que quieras que dure.
Incluso si consigues un producto de buena calidad, trátalo con cuidado: no lo dejes caer ni lo golpees, y no aprietes el tapón en exceso, porque una torsión excesiva puede deformarlo. Si sigues estas normas, el termo no tendrá que repararse.
