El Labrador Retriever es una mascota ideal para tener en una familia con niños. Es un perro inofensivo, que se caracteriza por su amabilidad, alegría y lealtad. La tarea de cada propietario es proporcionar a la mascota las condiciones adecuadas de mantenimiento, ya que la esperanza de vida del labrador depende directamente de ello.
Factores que afectan a la longevidad
En la esperanza de vida de un perro de esta raza influyen varios factores, que no siempre dependen del dueño. Por ejemplo, la genética: es frecuente que los retrievers padezcan enfermedades hereditarias. Los criadores responsables eligen con cuidado a los ejemplares de cría y evitan cruzar perros con defectos genéticos, pero aun así nacen cachorros con displasia de cadera o codo, epilepsia, atrofia de retina, obesidad, diabetes y afecciones cutáneas.

Para evitar comprar un cachorro poco sano, al conocerlo es importante estudiar toda la documentación del club canino y de los padres, incluidos los resultados de las pruebas de salud (displasia de cadera y codo, ojos).

No compres un labrador a un criador que no haga pruebas de salud: es probable que acabes con un cachorro enfermo que no gozará de longevidad.

Las condiciones en las que se mantiene al perro también son factores que influyen en su longevidad. Sólo unos cuidados adecuados y una alimentación equilibrada garantizan la salud y larga vida de la mascota. Si por alguna razón el animal se ve obligado a vivir sin hogar, su esperanza de vida será considerablemente menor que la de un perro que viva en casa.

Edad comparada con la edad humana
Los propietarios siempre se preguntan cuántos años tiene un perro si se traducen sus años a términos humanos. Como referencia aproximada para un labrador (la equivalencia varía según el tamaño y la raza): 1 año equivale a unos 15 años humanos, 2 años a unos 24, 5 años a unos 40, 8 años a unos 55, 10 años a unos 65 y 12 años a unos 75 o más. Un labrador de 15 años puede considerarse muy longevo.

¿Cuánto viven de media los labradores?
La esperanza de vida media de un Labrador Retriever en condiciones domésticas normales es de 10 a 14 años, aunque lo más frecuente es que llegue a unos 12. Teniendo en cuenta que es una raza grande, no son malas cifras, ya que los perros grandes suelen vivir menos que los pequeños. Por ejemplo, para un pastor alemán 10 años ya es una edad muy avanzada, y los dogos alemanes rara vez llegan a los 8 años. Hay ejemplares excepcionales que superan los 15 años, pero son muy raros.


¿Cómo se puede alargar la vida útil?
Antes de comprar un cachorro de Labrador Retriever, conviene valorar de antemano las condiciones que podrás ofrecerle. Necesita mucho espacio y un piso muy pequeño puede quedarse corto para la vida activa de un perro grande, lo que puede afectar a su salud (mira Labrador en el piso: pros y contras). Los paseos largos diarios con juegos y carrera ayudarán a prolongar la vida del perro. Un animal poco activo tiende a ganar peso y a desarrollar diabetes, lo que acorta su vida.
Un labrador, sobre todo a una edad avanzada, necesita revisiones veterinarias periódicas. La autoobservación del estado de la mascota también desempeña un papel importante. Es necesario peinar el pelaje cada semana, identificar a tiempo las pulgas y garrapatas, prestar atención a la condición de la piel y el pelaje.
Un factor importante para aumentar la vida del perro es una alimentación adecuada. Desde una edad temprana debe respetarse una ración diaria. El cachorro suele llegar a casa con 1,5 o 2 meses. Hasta los 3 meses debe alimentarse unas cuatro o cinco veces al día, hasta los 6 meses tres veces, hasta el año dos o tres veces y, después, dos veces al día. En cuanto a la nutrición, no hay que hacer caso a los deseos del perro, darle de comer de la mesa ni sobrealimentarlo, porque puede afectar a su salud; los labradores tienen especial tendencia a la obesidad.
Los alimentos no indicados para perros pueden causar dolencias digestivas o alergias.
Se puede alimentar al labrador con pienso seco, pero debe ser de una gama al menos premium. Un veterinario te ayudará a calcular correctamente la ración diaria. Normalmente los fabricantes responsables facilitan esta información en el envase. No intentes calcular la ración según los deseos de tu perro: comerá tanto como le des.

Si el perro se alimenta con comida natural, la dieta debe incluir ternera, pollo sin piel, pescado magro, cereales, huevos, requesón y verduras. Conviene añadir vitaminas y suplementos minerales, siempre con la indicación de un veterinario según el estado de salud y la edad de cada mascota.
Es importante sacar al cachorro a pasear al menos cinco veces al día; a un perro adulto le bastan dos o tres paseos. Los labradores se dejan adiestrar con gusto, pero conviene evitar los saltos y el ejercicio intenso antes de los 12 a 18 meses: hasta esa edad el perro tiene una columna inmadura y extremidades débiles, y los saltos activos pueden provocarle lesiones. A estos perros les encanta pasar tiempo en la naturaleza y nadar, así que lleva a tu mascota contigo a un picnic.

La duración de la vida también viene determinada por el trasfondo emocional del animal. El estrés o la nostalgia pueden acortar la vida de un labrador. Por lo tanto, es importante dedicar mucho tiempo a rascar, acariciar y jugar con el perro y evitar separaciones frecuentes. El estrés en sí no afecta a la longevidad, pero puede provocar el agravamiento de enfermedades crónicas o el desarrollo de nuevas enfermedades.
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Con la llegada de un bebé a la familia, conviene preparar al perro con antelación y mantener sus rutinas y paseos, para que no se sienta desplazado. Los labradores suelen llevarse muy bien con los niños.
Las principales causas de muerte
Estas enfermedades y situaciones pueden causar la muerte prematura de un labrador:
- Cáncer (por ejemplo, linfoma o mastocitoma).
- Torsión gástrica.
- Obesidad y diabetes.
- Displasia y artrosis avanzadas.
- Enfermedades cardíacas.
- Envenenamientos y cuerpos extraños.
Estas son las enfermedades más comunes de los labradores, pero también hay otros riesgos, como la ingestión de un cuerpo extraño. Estos perros son muy curiosos y quieren probarlo todo: calcetines, cubiertos, pequeñas piezas de juguetes, huesos. Si ves que tiene dificultades para respirar, está tumbado con la boca abierta y jadea, llévalo inmediatamente al veterinario.
En los paseos el perro también corre peligros. Por desgracia, a veces se denuncian casos de envenenamientos intencionados en parques y jardines.
Para evitar envenenamientos, no dejes que tu labrador coma nada del suelo: entrénalo con la orden «suelta» y, si hace falta, usa un bozal tipo cesta en las zonas de riesgo.
Sin embargo, un perro también puede envenenarse en el piso. Por ejemplo, durante una reforma, los dueños pueden no darse cuenta de que la mascota ha probado un material químico de construcción, que puede causarle la muerte.

Es muy importante pasear a su mascota con correa. Los labradores son perros inteligentes, pero muy activos y curiosos. En busca de aventuras, el animal puede acabar en la calzada o seguir a una jauría de perros callejeros. Todas estas situaciones pueden provocar la muerte prematura de la mascota.
En el vídeo de arriba conocerás una de las razas de perros más populares. Para ver cómo evoluciona un cachorro, mira peso del Labrador por mes.
