
Una quemadura producida por una plancha caliente es una quemadura térmica. El daño depende de la temperatura y del tiempo de contacto con la piel. La suela de la plancha puede alcanzar unos 200 °C, y los tejidos sufren daños graves a partir de unos 70 °C, de modo que basta un contacto breve para lesionarse. Cuanto más se prolonga el contacto, más grave y profunda es la lesión. Además de la suela metálica, también el vapor caliente de la plancha puede provocar quemaduras.
Grados de gravedad
La gravedad la determinan la extensión y la profundidad de la lesión. Una quemadura superficial enrojece la piel y duele; si el contacto fue más profundo, aparecen ampollas.
Con temperaturas más altas el tejido se arruga, se vuelve blanquecino, marrón o negro y puede dejar de doler porque se han dañado las terminaciones nerviosas. Los médicos distinguen varios grados de gravedad y a una persona sin formación le cuesta reconocer qué capas de la piel están afectadas. Estas pistas ayudan a valorar la situación:
- Primer grado: enrojecimiento, dolor, leve hinchazón, sin ampollas.
- Segundo grado: ampollas llenas de líquido, dolor intenso, piel muy roja o moteada.
- Tercer grado y superiores: piel seca, blanquecina, marrón o carbonizada, a veces con poco dolor.
Las quemaduras de primer y segundo grado pequeñas se consideran superficiales; las de tercer grado o más profundas son peligrosas y requieren atención médica urgente.
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Pero incluso las quemaduras pequeñas pueden dar lugar a complicaciones graves:

Existen algunas peculiaridades de las quemaduras en los niños. La piel del niño es muy suave y delicada, se quema más rápido. El sistema nervioso no está formado y la reacción a una quemadura puede ser atípica. Debido al estrés, es posible que el niño no llore ni sienta dolor. O, por el contrario, experimentar un shock severo y excitación nerviosa.

Incluso con una pequeña zona de piel infantil afectada, pueden surgir complicaciones. El shock por quemadura en los niños se manifiesta por escalofríos, vómitos, sed. Al niño le cuesta respirar, aumenta el ritmo cardíaco y el pulso. Si sube la temperatura, es urgente llamar a una ambulancia.

Primeros auxilios
Solo puedes tratar en casa una quemadura pequeña y superficial, después de valorar bien la situación. Mantén la calma y tranquiliza al niño; pregúntale cómo se siente y examina la herida. Los principios básicos son enfriar de inmediato, proteger la zona y vigilar la evolución. Si hay ropa pegada a la quemadura, no tires de ella: déjala y córtala alrededor para no arrancar la piel. Retira anillos, pulseras y relojes antes de que la zona se hinche.
Enfría la quemadura con agua corriente fría (no helada) durante 10-20 minutos. Es lo más eficaz para frenar el daño y calmar el dolor. No apliques hielo directamente ni agua helada: pueden dañar aún más el tejido. Después seca la zona con suavidad, dando toques con una gasa o un paño limpio, sin frotar.
Lava la zona con suavidad con agua y jabón neutro. No uses alcohol, yodo, agua oxigenada ni tinturas sobre la quemadura: irritan y retrasan la cicatrización. Si tienes en casa una crema o gel para quemaduras recomendado por el farmacéutico, úsalo siguiendo el prospecto; ante cualquier duda pregunta en la farmacia.
Cubre la herida con una gasa estéril que no se pegue (apósito antiadherente) y fíjala sin apretar con una venda o esparadrapo. Una quemadura duele bastante; si el dolor es intenso, se puede tomar paracetamol o ibuprofeno. En niños, usa solo la presentación pediátrica, calcula la dosis según el peso y la edad y lee el prospecto; ante la duda, consulta al pediatra o al farmacéutico.
En quemaduras de primer grado basta con enfriar bien y cubrir con un apósito fino. Cámbialo una o dos veces al día. Una crema hidratante o un gel de aloe vera puro pueden aliviar la sensación de tirantez cuando la piel ya está fría y sin ampollas. La piel suele recuperarse por completo en 5-7 días.

En quemaduras de segundo grado enfría con agua y cubre con un apósito antiadherente. No revientes las ampollas pequeñas ni dejes que salga el líquido: la piel de la ampolla protege el tejido que hay debajo mientras se regenera. Si la ampolla es grande, está en una zona de roce o se rompe sola, acude al médico para que la trate. Evita que el niño se toque la herida, porque existe riesgo de infección bacteriana. Cambia el apósito cada día o cuando se moje o se ensucie.
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Las quemaduras de tercer grado no se tratan en casa. Cubre la zona con un paño limpio y húmedo sin apretar y acude de inmediato a urgencias. Pide también atención médica urgente si la quemadura es extensa, afecta a la cara, el cuello, las manos, los pies, los genitales o las articulaciones, si hay lesiones en las vías respiratorias o en los ojos, si ves zonas negras o carbonizadas o si aparece pus, mal olor o fiebre. En esos casos no te automediques.
¿Qué y cómo tratar una quemadura?
Tanto los adultos como los niños pueden quemarse con la plancha en casa. Lo más habitual son las lesiones en manos, dedos y brazos, aunque también se producen en piernas, abdomen y cara. Tras los primeros auxilios, valora el grado de la quemadura y decide si necesitas atención médica o si puedes continuar el cuidado en casa. Las quemaduras por plancha suelen ser de primer o segundo grado y, si son pequeñas, se curan en casa.

Mientras se cura la herida conviene beber agua con regularidad y llevar una alimentación equilibrada con suficiente proteína, porque el cuerpo necesita recursos para regenerar la piel. Si aparece fiebre, debilidad o náuseas, consulta al médico.
Los apósitos para quemaduras deben ser atraumáticos: que no se adhieran a la herida, que se retiren sin dolor y sin dañar el tejido nuevo. Por eso se usan materiales antiadherentes, que protegen la lesión de agentes externos y mantienen un ambiente adecuado para la cicatrización.

En la farmacia puedes encontrar apósitos especiales para quemaduras, como los de hidrogel o los de silicona, que mantienen la herida protegida y húmeda y no se pegan. Pide consejo al farmacéutico según el tamaño y la profundidad de la lesión.

También existen vendajes y sprays con película protectora que forman una barrera sobre la herida. Úsalos solo en lesiones superficiales y siguiendo las instrucciones del fabricante; sobre una quemadura profunda o infectada no sustituyen la valoración médica.
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Tras limpiar la zona, aplica un apósito protector o una crema indicada por el médico o el farmacéutico. Cubrir la herida es recomendable en las quemaduras de primer grado y necesario en las de segundo grado. Durante la cicatrización la piel tira y pica; no la rasques y mantenla hidratada una vez cerrada.
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Mientras la piel se regenera, protege la zona de la luz solar: la piel nueva se pigmenta con facilidad. Cubre la quemadura al salir o usa protector solar de factor alto cuando la herida ya esté cerrada. Si queda una cicatriz marcada, consulta a un dermatólogo, que valorará opciones como cremas, láser o tratamientos específicos.

Es posible que no tengas productos especializados a mano, pero lo importante no está en el botiquín: es el agua fría corriente y un apósito limpio.
Evita los remedios caseros sobre la piel dañada. Los productos naturales y las hierbas pueden causar irritación, alergias e infecciones, y no deben aplicarse sobre ampollas abiertas ni sobre quemaduras profundas. Las quemaduras graves solo deben tratarse en el hospital, y si la herida se infecta el médico decidirá si necesitas antibióticos.

¿Qué no se debe hacer?
No apliques aceite, mantequilla, pasta de dientes, productos lácteos ni cremas cosméticas grasas: retienen el calor y favorecen las infecciones, porque son un caldo de cultivo para las bacterias. Tampoco uses alcohol, perfume ni colonia como desinfectante: irritan con fuerza la piel dañada.

No toques la zona con las manos sucias ni revientes las ampollas con objetos punzantes. No uses parafina, gasolina ni remedios populares con vinagre, ácidos u orina: pueden agravar la quemadura y provocar infección. El vendaje no debe apretar. Evita el algodón suelto directamente sobre la herida, porque deja pelusa. Para una recuperación más rápida, presta los primeros auxilios cuanto antes, consulta al médico ante cualquier duda y sigue sus recomendaciones.

Para ver cómo actuar ante una quemadura en casa, mira el vídeo de arriba.
Cuándo acudir al médico
- El niño es menor de un año o la víctima es una persona mayor.
- La quemadura es más grande que la palma de la mano de la persona afectada.
- Hay ampollas grandes, piel blanca, marrón o negra, o falta de dolor en la zona.
- Afecta a cara, manos, pies, genitales o articulaciones.
- Aparecen fiebre, pus, mal olor, enrojecimiento que se extiende o el dolor aumenta.
- La herida no mejora en unos días.
Cómo evitar quemaduras con la plancha
- Deja la plancha enfriar en un lugar elevado, fuera del alcance de los niños, y con el cable recogido para que nadie tire de él.
- No dejes la plancha encendida sin vigilancia ni la apoyes sobre su suela en superficies delicadas.
- Vacía el depósito de agua y desenchúfala siempre al terminar.
- Plancha cuando los niños no estén cerca o estén controlados por otro adulto.
