
Las cobayas calvas son animales llamativos y menos comunes en las tiendas que las de pelo. Aun así existen, y tienen sus aficionados, dispuestos a pagar sumas elevadas por una mascota tan original.
Historia
Las cobayas calvas nunca existieron en la naturaleza: surgieron en laboratorio a partir de una mutación genética. En 1978, en un instituto de investigación de Canadá (el Instituto Armand-Frappier, en Quebec), nació de forma accidental una cobaya sin pelo, que se convirtió en la base de la raza Skinny.

Los primeros ejemplares sufrían diversas enfermedades y no vivían mucho tiempo, así que se necesitaron años para obtener una línea sana. Esa raza se llama Skinny. Poco después, de forma independiente, se desarrolló otra raza, la Baldwin.
Las primeras cobayas calvas eran casi todas blancas, con ojos rojos. Más tarde aparecieron otros colores y ojos más oscuros. Se criaron no solo para conseguir un animal inusual, sino también para estudios dermatológicos.

Ambas razas se consideran mutaciones recesivas. Esto significa que si se cruzan cobayas sin pelo con otras de pelo, la descendencia tendrá pelo, aunque el gen puede reaparecer en cualquier generación y dar crías calvas.
En cuanto al aspecto, no están completamente desnudas, porque tienen algo de pelusa en el hocico y las patas. Aun así, no son hipoalergénicas: la alergia suele deberse a la saliva, la orina y la caspa, no solo al pelo, y por eso una persona alérgica debe probar antes de decidirse.
Carácter y comportamiento
A algunas personas les repele su aspecto, pero quienes las han tenido hablan de ellas muy bien. Son tranquilas, pacíficas y cariñosas. Su compañía puede ser agradable para los niños, siempre con supervisión de un adulto.

Cuando llevan un tiempo en casa, se nota que se alegran cuando vuelve su dueño. También les gusta jugar y que las manipulen. Se llevan bien con los demás miembros de la familia.

Se acostumbran a los sonidos de casa y reaccionan de forma interesante. Por ejemplo, cuando oyen abrir la nevera, silban felices porque esperan comida. Muchas aprenden a asociar el crujido de una bolsa o el timbre con algo agradable.
Estas mascotas necesitan atención. Si quieres que sean cariñosas, cógelas a menudo, hazles compañía cuando veas una película, háblales y acarícialas.
Razas
Hay dos tipos de cobayas calvas, la Baldwin y la Skinny. Mucha gente cree que es una sola y por eso las llaman «esfinges», pero son dos razas distintas.
Skinny
Es la primera raza (puedes leer más sobre las cobayas flacas). Su cuerpo es más pequeño que el de una cobaya de pelo. La piel es suave al tacto, parecida al terciopelo, aunque suelen tener algo de pelusa en la cabeza, el cuello y los hombros. Su color puede ser gris, blanco, chocolate o varios colores.
La cabeza es grande y proporcionada, con ojos expresivos de color rojo u oscuro. Las orejas son anchas y redondeadas. El cuello es corto y fuerte, el cuerpo está bien desarrollado y las patas son uniformes. La cola es casi invisible.

Como en la cría participan parientes cercanos, a veces nacen con patologías, como malformaciones del cuerpo o de las patas. Estos animales no deben usarse para criar.

Estas cobayas son muy activas y ruidosas: si se excitan, pueden chillar con fuerza. Con buenos cuidados viven de 5 a 8 años.
Baldwin
Se criaron a partir de otra línea, pero tienen un genotipo distinto. Su piel es cálida y completamente calva, y al tacto parece goma blanda. El color varía: pueden ser negras, marrones o rosas y negras.
Las crías nacen con pelo, pero a los pocos días empiezan a perderlo, y a las pocas semanas ya están casi calvas. Su cuerpo está algo arrugado, sobre todo en la cabeza, los hombros y cerca de las patas. Las orejas recuerdan a pétalos de rosa y cuelgan sueltas. La cabeza es grande y los ojos, expresivos, oscuros o claros.

Alojamiento y cuidados
Las cobayas calvas necesitan un entorno cálido, una alimentación adecuada y cuidados regulares.

La longevidad depende sobre todo de los cuidados y las condiciones de vida. La jaula debe ser espaciosa: como mínimo, 120 x 60 cm para dos cobayas (son animales sociales y es mejor tener al menos dos). No se recomienda usar un acuario, porque tiene mala ventilación, ni lámparas de calor cerca, porque pueden provocar quemaduras o sobrecalentamiento.
El suelo no debe cubrirse con serrín, que puede irritar su delicada piel. Es mejor usar cama de papel, fibras de celulosa o forros de tela, siempre sin polvo ni virutas de pino o cedro. Si la jaula tiene puerta, comprueba que cierre bien: algunas cobayas la abren con facilidad.

Si se escapan, pueden herirse con cualquier objeto que haya en su camino.
Aunque no necesitan cepillado, sí hay que cuidar su piel. Son muy sensibles a las variaciones de temperatura y necesitan cuidados especiales para sentirse cómodas.

Como no tienen pelo, enferman con más facilidad. Su alojamiento debe ser cómodo y cálido: la temperatura no debe bajar de 20-22 grados ni subir de 25. Si hace frío, ofrece refugios con mantas de fleece o ropa para cobayas.
Si en verano se superan los 25 grados, pon un ventilador, sin dirigir el aire directamente hacia las cobayas. La piel puede resecarse y escamarse: consulta con tu veterinario qué crema o aceite apto para cobayas usar, y evita productos con perfume.
En verano puedes dejarlas salir a pasear en un recinto seguro y a la sombra, bajo supervisión. Su piel desnuda se quema con facilidad con el sol, y no deben estar expuestas a corrientes de aire.
Hay que cortarles las uñas de vez en cuando para que no se arañen. La cama debe cambiarse con regularidad: conviene limpiar a diario las zonas sucias y cada semana toda la jaula con agua tibia y jabón neutro o un producto seguro para pequeños animales. Aclara bien y deja secar y ventilar antes de volver a meter a las cobayas.
Las cobayas calvas necesitan más energía que las de pelo para mantener la temperatura, por lo que pueden necesitar algo más de comida. Su dieta influye directamente en su esperanza de vida. Debe incluir: heno de buena calidad siempre disponible, pienso específico para cobayas, verduras frescas ricas en vitamina C (como pimiento o perejil) y agua fresca.
También conviene conocer la lista de alimentos prohibidos: chocolate, cebolla, ajo, patata cruda, comida procesada, dulces y alimentos para otros animales, como conejos o hámsters.

Una dieta inadecuada o el hambre pueden ser incluso mortales.

Si te vas de casa durante unos días, deja a tus mascotas al cuidado de alguien de confianza. No las dejes solas durante demasiado tiempo: echan de menos a su dueño.
Reproducción
La madurez sexual llega muy pronto, en las hembras a las 4-8 semanas, por lo que si tienes machos y hembras hay que separarlos desde pronto. La cría de cobayas calvas no es una actividad para aficionados: la hembra tiene riesgos si queda embarazada por primera vez tarde o demasiado joven, y hay riesgo de patologías por consanguinidad.
La gestación dura de 59 a 72 días y una camada suele constar de 2-4 crías. La reproducción puede ocurrir en cualquier momento del año, ya que la gestación es corta. Si sospechas que tu cobaya está preñada, acude al veterinario.

Durante el embarazo, la hembra necesita algo más de comida de calidad y vitamina C, pero sin sobrealimentarla. Después del parto hay que dejarla descansar antes de volver a juntarla con el macho; lo ideal es esterilizar o separar a los machos.

Si quieres criar, infórmate bien y consulta a un veterinario de animales exóticos y a criadores responsables.
La cría de cobayas calvas debe hacerse con responsabilidad: si se hace solo para ganar dinero con una raza rara, la salud de los animales queda en segundo plano, y debería ir siempre primero.
En resumen, las cobayas calvas pueden ser mascotas muy agradables para quien conozca sus necesidades de calor, piel y alimentación. Con «amigos» así no te aburrirás, porque son móviles y alegres.
Pueden ser buenas para familias con niños, siempre con la supervisión de un adulto.

Las características del mantenimiento de las cobayas Baldwin se pueden ver en el vídeo de arriba.
