En las tiendas de animales pueden encontrarse a veces aves insólitas y sorprendentes: los loros cuáqueros, de cola en cuña. Es la especie más conocida del género Myiopsitta. Al igual que las palomas domésticas y los gorriones, estas aves se sienten perfectamente en las calles de las ciudades, cerca de la gente.

Descripción
Los cuáqueros reciben diferentes nombres: loro monje y cotorra argentina (Myiopsitta monachus). Deben su nombre a su discreto plumaje, que recuerda a las túnicas de los monjes y de los cuáqueros. La parte superior del ave, incluidos la nuca, la espalda y las alas, es de color verde oscuro, y la cabeza lleva un «gorro» gris, como una capucha. El pecho es gris blanquecino, con «pantalones» de color verde brillante en las patas. Este es el color natural de la especie.

Las aves de esta especie no son de gran tamaño: miden unos 29-30 centímetros de longitud, con una envergadura de hasta medio metro. Se reproducen rápidamente, poniendo de cuatro a ocho huevos a la vez. No es posible distinguir visualmente el sexo de las aves: no hay diferencias externas, y hace falta un análisis de ADN.

En su tierra natal, en Sudamérica, la cotorra se considera una plaga: con su enorme número causa daños en granjas y huertos.
Para salvar las cosechas, se capturan y venden a otros países como mascotas ornamentales.
Antes de comprar uno, infórmate de la normativa: en España la cotorra argentina figura en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, por lo que su comercio y su cría están restringidos, y en otros países también hay limitaciones. Nunca liberes a un ejemplar en la naturaleza.

Características de la especie
Son aves ruidosas, propensas a emitir sonidos agudos de alarma o de interés por casi cualquier motivo. Es una característica de la especie. Son muy sociables y están apegadas a su lugar de residencia, ya sea la casa del propietario en cautividad o un sitio predilecto al aire libre.
El cuáquero es el único loro que construye nidos de ramas, a menudo colectivos, para poner los huevos. La ubicación de estas inusuales moradas puede ser no solo árboles, sino también tejados, pasos elevados, soportes de puentes y tendidos eléctricos.
Los cuáqueros también pueden aprovechar huecos de árboles o rocas. Crían hasta dos veces al año. El color natural de estos loros es el verde, pero por selección y por mutaciones se han obtenido ejemplares de otros colores:
- azul;
- amarillo (lutino);
- albino;
- pálido (pallid);
- canela.
Carácter y hábitos
Los monjes son muy amistosos, se encariñan rápidamente con sus dueños y están dispuestos a acompañarlos a donde vayan. Se les puede enseñar a hablar: como la mayoría de los loros, tienen buena capacidad de imitación. Pronuncian las palabras con poca claridad, pero pueden memorizar varias decenas, y hablan más con retazos de palabras sueltas que con un discurso coherente.
![]()
Son mucho mejores imitando diversos sonidos emitidos por humanos y otros animales, así como objetos y herramientas. Además, el ave es capaz de tararear sus melodías favoritas. Los pájaros prefieren la compañía y no toleran la soledad, volviéndose irritables y gritones. Pero prefieren a los humanos o a sus parientes como compañía.
Bastante desconfiados con los extraños y los loros de otras especies, no quieren ser sus vecinos.

A los cuáqueros también les encantan los juguetes nuevos, pueden llevar varias baratijas favoritas a su escondite y luego jugar con ellas a escondidas. El baño se convierte en uno de los entretenimientos: Los pájaros con plumas pueden mojarse no sólo a sí mismos, sino también a los pequeños objetos que estén a su alcance.
Alojamiento
En la naturaleza, los loros viven en nidos, adaptándose fácilmente a diferentes entornos climáticos. En cautividad, sin embargo, necesitan un hogar confortable y unas condiciones de hábitat favorables, lo que es especialmente importante para la salud y la longevidad de la mascota.
Los cuáqueros son aves muy activas y móviles, para las que es importante volar durante mucho tiempo. A la hora de elegir una jaula hay que tenerlo en cuenta: el espacio dentro de la jaula debe ser amplio para permitir el vuelo. Si dudas sobre qué ave elegir para un piso, lee qué tipo de loro es mejor tener en el piso.
Además, los loros deben poder pasear con regularidad por las habitaciones de su casa; estar encerrados no es bueno para ellos.
Los pájaros deben estar protegidos de cualquier situación estresante, que puede causar enfermedades graves e incluso la muerte súbita. Les asustan especialmente los sonidos agudos, los movimientos bruscos y los depredadores domésticos, como gatos y perros.
En cuanto a la jaula: elija una jaula de metal que no contenga en su composición sustancias nocivas para los seres vivos. Sin duda, la madera es un material respetuoso con el medio ambiente y seguro, Bajo el afilado pico del loro cuáquero, la jaula de madera se convertirá en astillas en poco tiempo.
La vivienda debe tener rincones privados: disponer de un lugar íntimo es muy importante para una mascota emplumada. Las perchas también son un elemento obligatorio de la jaula, porque es donde las aves pasan gran parte de su vida. Debe preverse una cerradura en la puerta: los cuáqueros son tan ingeniosos que pueden abrir cerraduras ordinarias sin que el propietario se dé cuenta.

Los loros necesitan luz solar, en el periodo invernal su falta puede compensarse con los rayos de una lámpara ultravioleta. El régimen de temperatura y la humedad también desempeñan un papel enorme en la vida de estos loros.
Las fluctuaciones bruscas de los parámetros tienen un efecto desfavorable sobre el estado de salud de las aves.
Reproducción
En cautividad, los loros se reproducen con dificultad. Sin embargo, creando un entorno especial y colocando un nido en la jaula, es posible obtener crías sanas. Como en la naturaleza, la hembra pone hasta ocho huevos, uno al día, y se turna con el macho para incubarlos durante unos 24-26 días.
Los polluelos empiezan a volar hacia las seis o siete semanas, y solo entonces pueden separarse de sus padres. Cuanto antes se empiece a domesticarlos, mejores resultados se conseguirán.

¿Qué alimentar?
En su hábitat natural, los cuáqueros se alimentan de cereales, bayas y frutas de árboles frutales. En cautividad, necesitan una dieta más variada y rica en vitaminas y minerales. Lo cierto es que los loros de esta especie tienen una mayor tendencia a las enfermedades hepáticas, por lo que el propietario deberá acostumbrarlos pacientemente a la diversidad de la mesa. Deben alimentarse con mezclas secas en combinación con cereales cocidos, verduras, frutas, verduras verdes (hierba y hojas).
Si nacen crías, deben añadirse a la dieta huevos de gallina y corazón de ternera finamente picado (pero no en grandes cantidades).
La arena mineral y la piedra caliza deben estar siempre presentes.
Como golosina puedes darles fruta fresca y galletas sin levadura, sal ni azúcar, en pequeñas cantidades. No olvides el agua: debe estar siempre limpia y fresca.
Los loros monje tienen una esperanza de vida de 20 a 30 años en cautividad. Cuanto más se acerquen sus condiciones a las naturales, más a gusto se sentirá la mascota emplumada. Hay que recordar que los pájaros son propensos a enfermedades como la gota y la psitacosis (ornitosis), que solo pueden tratarse acudiendo a tiempo a un veterinario.

Además, hay que vigilar constantemente el comportamiento de los pájaros, que tienden a desplumarse. Así pues, si se observan las normas básicas de cuidado y alimentación, los cuáqueros pueden complacer al propietario con su presencia en un hábitat creado artificialmente durante muchos años.
Sobre cómo elegir y domesticar un cuáquero, aprenderás en el siguiente vídeo. Si buscas otras aves de tamaño pequeño, mira loros pequeños: especies, cuánto viven y cómo cuidarlos.
