Hoy en día muchas personas conviven con mascotas muy variadas. Además de los habituales peces, hámsters, gatos o perros, los loros siguen teniendo una gran demanda. Estos inteligentes y coloridos animales se han ganado el cariño de muchas personas en todo el mundo, no sólo por su belleza, sino también por su capacidad de imitar sonidos y palabras humanas.

Los loros pequeños son una opción popular entre los amantes de las aves por su tamaño manejable, su personalidad activa y su capacidad para aprender rápidamente. Entre las especies más comunes están el periquito australiano, el agapornis y el loro gorrión. Todos tienen características propias, pero en general son aves sociables que requieren mucha interacción con sus dueños.
Especies más comunes de loros pequeños:
- Periquito australiano: es uno de los loros más populares por su tamaño pequeño y su naturaleza amigable. Es muy juguetón y fácil de entrenar.
- Agapornis: también conocidos como «inseparables», son aves pequeñas, coloridas y muy sociales. Viven mejor en pareja y conviene no mezclarlos con otras aves más pequeñas.
- Loro gorrión (Forpus): de coloración vibrante, es conocido por su carácter curioso y enérgico.
¿Cuánto viven los loros pequeños?
La esperanza de vida varía según la especie: el periquito vive unos 5 a 10 años (hasta 15 con buenos cuidados), y el agapornis y el loro gorrión suelen vivir entre 10 y 20 años. Es importante brindarles una dieta equilibrada, ejercicio y estimulación mental para que vivan una vida larga y saludable.
Cómo cuidar de un loro pequeño:
- Dieta: Los loros pequeños necesitan una alimentación variada que incluya semillas, frutas frescas y verduras. Asegúrate de evitar alimentos tóxicos como el aguacate, el chocolate y la cafeína.
- Ejercicio: A pesar de su tamaño, los loros pequeños necesitan volar y moverse. Proporcionales suficiente espacio dentro de la jaula o, si es posible, permitirles volar en un área segura.
- Estimulación mental: Los loros son animales muy inteligentes que se aburren fácilmente. Asegúrate de ofrecerles juguetes interactivos y actividades que mantengan su mente ocupada, como aprender trucos o imitar sonidos.
- Compañía: Los loros son aves sociales que disfrutan de la compañía. Si tienes más de uno, les será más fácil mantenerse felices y entretenidos.
En resumen, los loros pequeños pueden ser excelentes compañeros si se les proporciona el cuidado adecuado. Son inteligentes, amorosos y tienen una larga esperanza de vida si se les cuida con dedicación.
Variedades
Los loros pequeños son poco exigentes en su cuidado y es interesante observarlos tanto para niños como para adultos. Además, son inquietos, se interesan por todo lo que les rodea, les encanta jugar y se les puede enseñar a hablar.
Estos son los grupos de loros pequeños más conocidos:
- Loros pigmeos: los más pequeños del mundo, no aptos como mascota.
- Agapornis: inseparables, muy sociables.
- Periquito australiano: el más popular.
- Loro gorrión (Forpus): pequeño y cariñoso.
Los más populares como mascota son los agapornis y los periquitos, pero empezaremos por los loros pigmeos, los más pequeños de todos.
Loros pigmeos (Micropsitta)
Estas aves figuran entre los loros más pequeños del mundo: algunas especies miden menos de 10 cm y pesan alrededor de 10 gramos. Se mueven con rapidez por los troncos de los árboles, apoyándose en la cola, y les gusta vivir en las copas.
Se alimentan de higos, hongos, semillas y pequeños insectos. Se conocen 6 especies, que viven en Nueva Guinea, Indonesia y las islas Salomón. Son muy raros en cautiverio y no se recomiendan como mascota.

Agapornis (inseparables)
Estos loros reciben este nombre porque el macho y la hembra permanecen mucho tiempo juntos. Son algo más grandes que los loros pigmeos: miden unos 14 a 17 cm. El pico es grande. El plumaje es predominantemente verde, y su rasgo característico es una coloración brillante en el cuello, el pecho y la cabeza (más a menudo amarilla, roja o azul).
Existen 9 especies, que se distinguen sobre todo por el color de la cabeza: enmascarado, de mejillas negras, de Fischer, cabeza de fresa, de mejillas rosadas, de alas negras, de cara roja, de Madagascar y de collar negro. Son originarios de África y de Madagascar. Suelen vivir de 10 a 15 años y algunos ejemplares llegan a los 20.
En cautividad son curiosos, les gusta probarlo todo con el pico y disfrutan del sol y del agua. No aprenden muchas palabras, pero son muy sociables. Lo mejor es mantenerlos en pareja o dedicarles mucho tiempo, porque se sienten mal si están solos.
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Periquito australiano (ondulado)
Lo más frecuente son aves de color verde y amarillo o azul y blanco, pero la cría ha producido otras variantes (gris, violeta, amarillo, blanco). La cabeza y la garganta suelen ser amarillas. Es más grande que las especies anteriores: mide unos 18 a 20 cm, pesa entre 30 y 45 gramos y tiene unos 30 cm de envergadura. La cola es larga, de hasta 10 cm.
Tiene finas líneas negras onduladas en la cabeza y la espalda, de ahí su nombre. Su pico, corto y curvo, es fuerte y le sirve para pelar semillas y manipular objetos pequeños.
Esta especie es originaria de Australia. En la naturaleza vive en arboledas de eucaliptos, en sabanas y semidesiertos cerca de masas de agua, y prefiere buscar agua y comida en grandes bandadas.

Se elige como mascota por su simpatía innata, su sencillez de cuidado, su inteligencia y su sociabilidad. Memoriza bien y con rapidez el habla humana y puede reproducir palabras largas y combinaciones de palabras. Con buenos cuidados vive entre 5 y 10 años (hasta 15 en algunos casos); en estado salvaje, unos 5 o 6 años. Si te interesa una variedad concreta, mira todo lo que debes saber sobre los loros ondulados azules.
Loro gorrión (Forpus)
Por su aspecto y su tamaño recuerda a un gorrión, de ahí su nombre. Se desenvuelve bien tanto en un espacio reducido como en una jaula grande. Mide unos 12 a 14 cm y pesa unos 30 g. Su coloración es brillante, en distintos tonos de verde, amarillo y azul. Tiene la cola corta, normalmente redondeada, y el pico grueso, ancho y pequeño.
Es originario de América Central y del Sur (por ejemplo, Colombia, Brasil, Venezuela y Paraguay).

En casa vive de 15 a 20 años; se acostumbra al dueño y se encariña rápidamente. Es amistoso, curioso y de aspecto muy bonito.
Peculiaridades del mantenimiento en condiciones domésticas
El loro es un ave exótica, acostumbrada a climas cálidos y selvas tropicales. Esto significa que después de haber decidido criar un pequeño loro en casa, es necesario crear condiciones de vida confortables para él, a fin de no perjudicar la salud de esta interesante ave.
Por supuesto, es posible tener un loro sin jaula, pero entonces hay que estar preparado para retirar de todas partes las plumas, los productos de la actividad vital y esconder constantemente papeles importantes y objetos pequeños. Además, la mascota puede hacerse daño o salir volando por una puerta o ventana.
Por eso, es mejor preparar una jaula espaciosa de forma rectangular, para que el loro pueda volar de percha en percha y llevar una vida activa. En cuanto a la practicidad, la mejor opción es la que tiene un fondo retráctil.

La jaula debe tener un comedero (para comida seca y húmeda) y un bebedero, varias perchas o ramas a diferentes distancias y alturas (preferiblemente ramas naturales, pero no de coníferas) y juguetes. El número de elementos depende del tiempo que el ave vaya a permanecer en la jaula. Los juguetes se pueden comprar en una tienda especializada o hacerse en casa. También conviene poner una piedra mineral o un hueso de sepia, que ayudan a mantener el pico en buen estado.
Los loros tienen un metabolismo muy rápido, por lo que no se debe permitir en ningún caso que pasen hambre. La mejor opción es dejar la comida en libre acceso, sobre todo si el ave no está sola. La dieta debe incluir una mezcla de semillas de calidad (mijo, alpiste, avena), verduras y frutas frescas bien lavadas, brotes germinados y, de vez en cuando, un poco de huevo cocido o requesón como aporte proteico. Las pipas de girasol, mejor sólo como premio, por su alto contenido en grasa.
También hay una lista de alimentos que no se deben dar a los loros: aguacate, chocolate, cafeína, alcohol, sal, azúcar, especias, cebolla y ajo, pan, comida procesada y, en general, comida de la mesa humana.
Siempre debe haber agua fresca y limpia en el bebedero, cámbiela a diario y a medida que se ensucie.
Es importante recordar que los loros son animales sociales, por lo que necesitan interacción constante. Pasar mucho tiempo solo puede llevar a problemas de comportamiento, como gritos excesivos o autolesiones. Si no puedes ofrecerles compañía todo el día, intenta poner su jaula cerca de lugares donde pueda ver y escuchar a la familia.
Además, los loros son muy inteligentes y curiosos, por lo que disfrutarán de actividades que desafíen su mente. Puedes proporcionarle rompecabezas, juguetes interactivos, y objetos que pueda manipular con el pico para mantenerlo entretenido y estimulado.
El lugar donde se encuentre la jaula también es importante. Evita ponerla en lugares con corrientes de aire o en zonas muy frías. Un lugar cálido, tranquilo, y bien iluminado es ideal para que el loro se sienta cómodo y seguro. Si decides sacarlo fuera de la jaula, siempre asegúrate de que no haya ventanas abiertas o puertas por las que pueda escapar.
Ten en cuenta un riesgo importante: los vapores de las sartenes antiadherentes de teflón sobrecalentadas, los aerosoles, las velas aromáticas y el humo pueden ser mortales para las aves. Mantén al loro lejos de la cocina y ventila bien la habitación.
Recuerda que los loros son sensibles a los cambios en su entorno, por lo que cualquier ajuste o mudanza debe hacerse gradualmente para no causarles estrés. Un loro estresado puede presentar cambios en su apetito o comportamiento, así que siempre es importante ser paciente y observador.
Siguiendo estos consejos y creando un ambiente adecuado, podrás disfrutar de la compañía de tu loro durante muchos años, ofreciéndole una vida feliz y saludable en tu hogar.
Por qué son buenas mascotas
En general, son mascotas simpáticas, pequeñas, divertidas, curiosas, sociables, amistosas y activas. Los diferentes hábitos y características de cada raza le ayudarán a elegir un ave que se adapte a sus deseos. Se pueden observar durante horas mientras gorjean o juegan a algo.
Una ventaja indudable de estos animales emplumados es que los loros pequeños pueden aprender a hablar, sólo hay que pasar mucho tiempo con la mascota.
Los loros pequeños son aves altamente sociales que requieren interacción constante con su entorno, especialmente con los humanos. A menudo se vinculan profundamente con sus dueños, buscando atención y compañía durante el día. Estos pájaros disfrutan de la interacción, ya sea mediante juegos, conversación o exploración del espacio. Si se sienten ignorados o solos, pueden desarrollar comportamientos destructivos o incluso depresivos.
En cuanto a su comportamiento, estos loros tienden a ser curiosos y juguetones. Son inteligentes y necesitan desafíos mentales, como juguetes o tareas que estimulen su cerebro. Cuando no reciben suficiente estimulación, pueden volverse ruidosos o desarrollar comportamientos repetitivos como el picoteo excesivo.
Los loros pequeños también tienen una tendencia natural a formar vínculos con otros loros o incluso con mascotas de otras especies, si se les introduce adecuadamente. Sin embargo, pueden ser territoriales y desarrollar celos si sienten que su espacio o su relación con su dueño está amenazada.
| Comportamiento | Recomendación |
|---|---|
| Curiosidad | Ofrecer variedad de juguetes y objetos para explorar. |
| Interacción constante | Dedicar tiempo diario para juegos o conversación. |
| Celos | Introducir nuevos miembros de la familia o mascotas de forma gradual. |
| Destrucción por aburrimiento | Proporcionar desafíos mentales, como puzzles o trucos. |
La comunicación también es un aspecto clave. Muchos loros pequeños son buenos imitadores de sonidos, incluyendo voces humanas. Sin embargo, es fundamental mantener un ambiente equilibrado, ya que un exceso de ruido puede generarles estrés, afectando su bienestar emocional.
Cómo elegir un loro pequeño como mascota
Elige un loro pequeño que se adapte a tu estilo de vida y espacio. Es importante considerar el tamaño de la jaula y el tiempo que puedes dedicar a su compañía, ya que aunque son animales pequeños, necesitan atención y estimulación constante.
Los periquitos son ideales para quienes tienen un espacio reducido o no pueden ofrecerles horas diarias de vuelo libre. Son fáciles de cuidar, pero requieren interacción para evitar el aburrimiento. Si buscas un ave que interactúe más contigo, el agapornis es una buena opción por su carácter sociable, aunque exige más atención.
Asegúrate de que el loro que elijas esté sano. Verifica que su plumaje esté brillante, sin manchas ni plumas rotas, y que su comportamiento sea activo. Los ojos deben ser claros y no presentar secreciones. Si es posible, compra en criaderos de confianza o adopta de organizaciones responsables.
Ten en cuenta la esperanza de vida de la especie que elijas. Un periquito puede vivir entre 5 y 10 años, mientras que un agapornis puede llegar a los 15 años. Asegúrate de que estás listo para el compromiso a largo plazo que conlleva cuidar de un loro pequeño.
Elige una especie cuya dieta puedas mantener fácilmente. Algunas requieren una dieta más variada, mientras que otras, como el periquito, se alimentan con una mezcla de semillas, verduras y algo de fruta. Conocer sus necesidades alimenticias es clave para evitar problemas de salud.
También evalúa el ruido que generan. Algunas especies pueden ser ruidosas, lo que podría ser un inconveniente si vives en un lugar con vecinos cercanos. Asegúrate de que el loro que elijas se adapte bien a tu entorno y no cause molestias a quienes te rodean.
Por último, investiga sobre la personalidad de la especie. Si buscas un loro que hable o imite sonidos, algunas especies de mayor tamaño, como el loro gris africano o el eclectus, aprenden más palabras, aunque necesitan mucho más espacio (en grandes loros: descripción, especies y peculiaridades de su mantenimiento hay más información). Si prefieres una mascota que sea más tranquila, los canarios o los pinzones (que no son loros) podrían ser más adecuados; mira qué y cómo alimentar a los canarios.
Interacción y estimulación mental en loros pequeños
Ofrecer a tu loro pequeño una rutina diaria de interacción es fundamental para su bienestar. Jugar con él y enseñarle trucos simples no solo fortalece el vínculo entre ambos, sino que también lo mantiene mentalmente activo. Los loros pequeños, como los periquitos o los agapornis, son aves inteligentes que disfrutan de retos y actividades que les hagan pensar.
Usa juguetes interactivos, como rompecabezas, que obliguen a tu loro a resolver problemas para obtener una recompensa, como comida o su juguete favorito. Estos estímulos ayudan a que su cerebro se mantenga ágil y previenen el aburrimiento, que podría llevar a comportamientos no deseados, como picoteo excesivo o gritos constantes.
Además, la imitación es una de las formas más efectivas de estimulación. Anima a tu loro a imitar sonidos, palabras o gestos. Asegúrate de hacerlo en un ambiente tranquilo y sin distracciones, de modo que pueda concentrarse en el aprendizaje. Recuerda que el refuerzo positivo, como premios o caricias, es clave para reforzar estos comportamientos.
La socialización también juega un papel crucial. Los loros pequeños se benefician de la interacción tanto con otras aves como con personas. Organiza momentos en los que tu loro pueda interactuar con otros miembros de la familia o incluso con otros loros, si es posible. Esto no solo mejora su comportamiento, sino que también le permite desarrollar habilidades sociales y de comunicación.
No olvides incluir variedad en las actividades. Cambia los juguetes, las rutinas y los juegos con regularidad. Los loros pequeños son propensos a aburrirse rápidamente si se repiten las mismas actividades. La novedad mantiene su mente alerta y reduce la probabilidad de que desarrollen comportamientos destructivos.
Problemas comunes de salud en loros pequeños
Los loros pequeños pueden sufrir de diversas afecciones que afectan su bienestar. Es fundamental identificar estos problemas a tiempo para brindarles el cuidado adecuado.
- Infecciones respiratorias: Son comunes en loros pequeños, especialmente cuando están expuestos a cambios bruscos de temperatura. Los síntomas incluyen estornudos, secreción nasal y dificultad para respirar. Mantén su jaula en un lugar cálido y libre de corrientes de aire.
- Problemas digestivos: El estreñimiento o la diarrea pueden ser signos de una dieta inapropiada. Ofrece una alimentación equilibrada, rica en frutas, verduras y semillas de calidad. Si notas cambios en sus heces, consulta con un veterinario.
- Enfermedades de la piel y plumas: Las infecciones cutáneas, la caída excesiva de plumas y los picos quebrados son frecuentes. Mantén la jaula limpia y libre de humedad. También es importante proporcionarles juguetes adecuados para evitar el picoteo excesivo.
- Enfermedades cardiovasculares: Los loros pequeños pueden sufrir problemas del corazón debido a una dieta pobre o falta de ejercicio. Fomentar su actividad física es clave. Proporciona espacio para que puedan volar o trepar.
- Deficiencias nutricionales: Una dieta desequilibrada puede causar diversos problemas de salud. Asegúrate de que su alimentación contenga todos los nutrientes necesarios, evitando solo semillas o alimentos procesados.
Un control regular de su salud, un ambiente adecuado y una dieta balanceada son fundamentales para prevenir estos problemas y garantizar su bienestar. Algunas enfermedades de las aves, como la psitacosis, pueden transmitirse a las personas: si el ave está decaída o tiene secreción en los ojos o la nariz, acude a un veterinario de aves y lávate las manos después de manipularla.
Reproducción y cría de loros pequeños
Para reproducir loros pequeños en casa, primero asegúrate de que las aves estén maduras y saludables. Los loros pequeños, como los periquitos o los agapornis, alcanzan la madurez sexual entre los 6 y 12 meses, aunque conviene esperar a que tengan al menos un año antes de criar. Es fundamental que las aves tengan una dieta balanceada y un ambiente adecuado para evitar problemas durante la cría.
Proporciona una jaula amplia con suficiente espacio para que las aves puedan moverse libremente. La jaula debe incluir perchas, un nido apropiado y acceso a agua fresca. Para los periquitos, se recomienda una caja nido de madera que les permita sentirse seguros. Asegúrate de que el nido esté ubicado en una zona tranquila, lejos del ruido y la actividad excesiva.
La temporada de cría de estos loros suele ser en primavera, cuando las condiciones de luz y temperatura son más favorables. Observa el comportamiento de las aves: los machos suelen cortejar a las hembras cantando y mostrando su plumaje. Si la hembra muestra interés, la pareja puede copular y, posteriormente, pondrá entre 4 y 6 huevos.
Es importante que durante la incubación, la hembra tenga suficiente comida y agua, ya que necesitará mucha energía. Los huevos eclosionan después de unos 18 a 21 días, dependiendo de la especie.
Una vez que los polluelos nacen, los padres los alimentan con una mezcla de alimentos regurgitados. Después de unas semanas, los polluelos comienzan a abrir los ojos y a mover sus alas. A medida que crecen, es crucial que reciban una dieta rica en calcio, vitaminas y minerales para un desarrollo saludable.
Cuando los polluelos son lo suficientemente grandes y fuertes, alrededor de 6 a 8 semanas, pueden empezar a volar y a alimentarse por sí mismos. Asegúrate de no separar a los polluelos de los padres demasiado pronto, ya que la socialización y el cuidado parental son fundamentales para su bienestar.
