Algunos acuaristas no solo quieren tener peces, sino que el acuario se parezca lo más posible al fondo marino, y las conchas ayudan a añadir autenticidad a la decoración. Algunos principiantes creen que basta con ponerlas, que no perjudican a los habitantes y que se pueden recoger en la playa y echar al agua. Esta afirmación solo es cierta en parte, así que veamos con detalle cómo afectan estos regalos del mar al estado de los habitantes del acuario.
Las conchas pueden aportar beneficios estéticos al acuario, pero también tienen efectos negativos. Entre los beneficios están que dan un aspecto más natural y ofrecen escondites a algunos peces, lo que reduce su estrés. Además, al disolverse liberan carbonato de calcio, que mantiene el agua algo más alcalina y dura, algo útil para los peces que prefieren un pH alto.

Ventajas y desventajas
La cuestión principal es si se pueden o no poner conchas en el acuario, y no hay una respuesta unívoca. En un acuario de agua dulce esta decoración puede traer beneficio o daño; todo depende de los animales que vivan en él. Veamos qué pesa más en cada caso.
Empecemos por lo bueno: estas son las ventajas de añadir conchas al acuario.
- aportan calcio (carbonato cálcico) y ayudan a mantener la dureza del agua;
- son útiles en acuarios con caracoles y gambas, que necesitan calcio para formar su concha y mudar;
- sirven de refugio, y algunos cíclidos de concha, como el Neolamprologus multifasciatus, las usan como casa;
- dan un aspecto natural al fondo.
Si en el agua falta calcio, no hay que esperar que las mascotas crezcan sanas, y en agua blanda no hay de dónde sacarlo. Algunos acuaristas añaden tiza y otros echan unas conchas; solo hay que contar con que se disolverán con el tiempo.

Después de lo anterior, muchos habrán decidido añadir conchas, pero las posibles desventajas son en realidad bastante más que las ventajas.

Si el agua de tu acuario es dura, las conchas no la empeorarán, y con agua ligeramente alcalina de dureza media se pueden usar de forma moderada. Pero el agua blanda y ligeramente ácida disolverá rápidamente el calcio, y el cambio puede ser peligroso para las especies sensibles a la dureza.

Si hay mucho dióxido de carbono en el acuario o se añaden productos que bajan el pH, las conchas se disolverán aún más rápido.

Otro problema es que a veces un animal curioso nada dentro de la espiral de la concha y no puede volver a salir, y muere. Esto ocurre sobre todo con los bagres, por lo que los acuaristas experimentados aconsejan colocar las conchas con la abertura hacia abajo, de modo que no se pueda entrar en ellas.

Las conchas de souvenir suelen estar barnizadas o teñidas, y esos barnices y tintes pueden ser tóxicos: si echas una de ellas al agua, no te extrañes de que los peces suban a la superficie boca arriba.
Además, con el tiempo la concha se disuelve poco a poco y pierde su aspecto; si para ti era valiosa como recuerdo, puedes perderla fácilmente.
¿Cómo utilizarlas correctamente?
Lo primero que deberías hacer tras leer la lista de desventajas es pensar si de verdad necesitas conchas en tu mundo submarino. Debes estar seguro de que esta decoración no empeorará las condiciones: el agua debe ser dura y el agua del grifo no debe ser de las más blandas. Mide la dureza antes; en cómo ablandar el agua del acuario y cómo aumentar su dureza tienes los pasos.

A continuación, piensa cómo quieres diseñar tu acuario, porque echar unas cuantas conchas no hará que el mundo submarino sea más bonito. En la mayoría de los casos, los acuaristas experimentados esbozan un plan completo de cómo diseñar su pequeño estanque.

Si lo piensas bien, no es una mala idea: sabrás claramente qué conchas necesitas, cuántas, y si al final no perjudicarán a los habitantes del acuario.

Si has emprendido la tarea con ganas y quieres que tu obra guste no solo a ti, sino también a colegas con experiencia, tiene sentido decorar el acuario no solo con conchas, sino también con otros elementos típicos de un entorno marino.

Hoy las tiendas especializadas venden muchos accesorios que pueden completar el aspecto del acuario y convertirlo en un fondo marino casi real. Entre ellos están las propias conchas, tanto pequeñas como grandes pero totalmente seguras para los peces, diversas imitaciones de barcos hundidos y pintorescas raíces, entre otros. Para más ideas, mira la gruta para acuario.

Para quien no quiere complicarse pero sí quiere dar un toque marino a su acuario, hay una buena idea, siempre que sus mascotas no sufran con tanta decoración.

La idea es cubrir uniformemente el fondo con pequeñas conchas y sólo en algunos lugares añadir ejemplares grandes más vistosos e interesantes.
Es importante recordar que las conchas pueden alterar la calidad del agua. Si se usan en exceso o no se limpian bien, liberan calcio al agua, lo que puede afectar al pH y a la dureza. Enjuágalas bien antes de colocarlas para evitar la entrada de impurezas, y mide los parámetros con regularidad.
Asegúrate además de que las conchas no sean demasiado afiladas: algunos peces pueden lesionarse con los bordes, así que comprueba que sean suaves al tacto.
Otro consejo útil es variar la decoración. Las conchas son solo una de las opciones: puedes añadir piedras lisas, corales artificiales o plantas acuáticas para crear un ambiente más dinámico y natural.
¿Cómo preparar el material?
Como ya habrás notado, el hecho de haber visto una concha atractiva no significa que se pueda llevar directamente al acuario: si lo haces, lamentarás las consecuencias durante mucho tiempo.

Recuerda de una vez por todas que es extremadamente arriesgado introducir en un ecosistema vivo los restos decorativos de moluscos que se venden en los mercadillos de souvenirs de cualquier destino turístico. Es posible que no se note, pero el producto puede estar teñido o barnizado.

Si de verdad quieres dar un toque marino natural a tu acuario, lo más sensato es acudir a la tienda de animales más cercana. Allí no solo venden acuarios, peces y alimento: también hay decoraciones, entre ellas conchas naturales e imitaciones muy logradas que no afectan a la dureza del agua ni a la salud del ecosistema.

Lo bueno de estos productos es que no necesitan ninguna preparación: ya son seguros para el mundo submarino.

Si prefieres ahorrar, puedes recoger conchas del mar y añadirlas al acuario, pero entonces la preparación del material corre por tu cuenta. En primer lugar, debes estar seguro de que la concha lleva mucho tiempo deshabitada, es decir, de que es un caparazón vacío desde hace mucho y no una pieza con restos.

Si todavía quedan restos del molusco en el interior, puede ser peligroso para los peces: no sabes qué causó su muerte ni si la carroña ha acumulado bacterias dañinas que pueden envenenar tu acuario. Si ves que la concha no está completamente limpia, es mejor tirarla y sustituirla por otra.
Incluso si la concha está definitivamente vacía, pero la has recogido en la naturaleza, siempre cabe la posibilidad de que tenga microorganismos potencialmente dañinos, que pueden alterar el equilibrio biológico. Para evitar que entren en el acuario, primero frota bien la superficie con un cepillo, intentando llegar lo más adentro posible. Después hierve la concha a fuego lento durante unos minutos para asegurarte de eliminar cualquier forma de vida. Si necesitas desinfectar otros objetos, mira cómo desinfectar el acuario.

Incluso después de hervirlas, las conchas aún no están listas para el acuario: manténlas en agua fría durante aproximadamente un día y solo entonces úsalas como decoración.

