
Un acuario es un hogar artificial para tus peces favoritos. Para que vivan cómodos hay que mantener condiciones lo más cercanas posible a las ideales, lo que garantiza la salud de peces, plantas y demás habitantes.
Hay que cumplir varios requisitos: iluminación adecuada, filtración, temperatura, claridad del agua y un buen régimen de alimentación. No olvides un parámetro tan importante como la dureza del agua.

¿Qué es la dureza del agua?
La dureza del agua se debe a la presencia de sales minerales disueltas, sobre todo de calcio y magnesio. Estas sales se llaman sales de dureza.
Las sales de calcio (Ca) y de magnesio (Mg) son las que determinan la dureza del agua.

Si hay muchas de estas sustancias, el agua se considera dura. Si hay pocas, el agua es de dureza media o blanda.
Tipos
Hay varias unidades de medida de la dureza. Entre los acuaristas se usa sobre todo el grado alemán (°dGH).

Se distinguen dos tipos de dureza: la dureza general (GH), que mide el calcio y el magnesio, y la dureza de carbonatos (KH), que mide los carbonatos y bicarbonatos y está relacionada con la estabilidad del pH. Como referencia, se considera blanda el agua de hasta unos 6-8 °dGH, media de 8 a 12 y dura a partir de 12-18 °dGH.
Efecto sobre los habitantes del acuario
La dureza del agua influye mucho en el desarrollo de los peces, de otros habitantes y de las plantas. Su adaptación depende de que la dureza no cambie bruscamente.

Para el bienestar de la mayoría de los habitantes del acuario se necesita agua con una dureza de entre 3 y 15 °dGH, según la especie.

La combinación de sales de calcio y magnesio es muy importante para los habitantes del acuario:
- el calcio interviene en la formación de huesos, escamas y conchas de los moluscos;
- el magnesio es necesario para el metabolismo y para las plantas;
- ambas sales influyen en el equilibrio osmótico.
Si faltan estas sales, los peces se debilitan y su desarrollo se ralentiza.
La dureza también influye en las plantas y en las algas, pero no es un método fiable para frenar las algas: para eso pesan más la iluminación, los nutrientes y el mantenimiento regular del acuario.

Con una dureza muy alta, muchas plantas no crecen bien. Algunas son más resistentes, como las criptocorines o el helecho de Java.

¿Cómo comprobar el nivel?
Para medir la dureza del agua del acuario en casa hay varios métodos:
Medidor TDS. Es un aparato que mide los sólidos totales disueltos en el agua. Ojo: mide todas las sales, no solo las de dureza, así que es solo una orientación.
Para usarlo basta con sumergirlo en el agua del acuario y esperar unos segundos a que muestre el valor en ppm.
Tiras reactivas. Son fáciles de conseguir. Se sumerge la tira en el agua del acuario y se espera a que cambie de color.
Su único inconveniente es que los resultados son aproximados.
Como la tira cambia de color según el valor, hay que comparar con una escala que se incluye en el envase. La dureza se determina, por tanto, «a ojo».

Test de gotas. Es el método más fiable en casa: se toma una muestra de agua y se añade, gota a gota, un reactivo hasta que el color cambia. El número de gotas indica la dureza. Hay tests por separado para GH y KH.

Valores recomendados
El nivel adecuado depende de las especies que tengas. Como referencia:
- tetras, discos, apistogramas y otros peces de aguas blandas: 2-8 °dGH;
- peces vivíparos como guppis, plati y mollys, y cíclidos africanos: 10-20 °dGH;
- gambas ornamentales: depende de la especie; muchas se mantienen bien en 6-10 °dGH;
- plantas de acuario: suelen valer valores medios.
Comprueba siempre qué necesita cada especie antes de elegir los habitantes del acuario.
Cómo modificar la dureza
Si la dureza del agua no es la adecuada para tus habitantes, tendrás que modificarla, es decir, reducirla o aumentarla. Hazlo con suavidad y poco a poco para que no sufran estrés: no cambies más de 1-2 °dGH al día.

Los acuaristas llevan mucho tiempo probando métodos.
Ablandar el agua del acuario no es fácil. El método más seguro y fiable es mezclar el agua del grifo con agua de ósmosis inversa o destilada. Hervir el agua solo reduce la dureza temporal (carbonatos) y no sirve para el agua que usarás directamente en el acuario.

Hay métodos sencillos para convertir el agua del grifo en blanda; los más habituales son estos:
- usar agua de ósmosis inversa mezclada con agua del grifo;
- filtrar el agua con turba o con resinas de intercambio iónico;
- usar agua de lluvia limpia, siempre que no esté contaminada.
Algunos acuaristas usan una infusión de conos de aliso, que libera taninos y puede ablandar ligeramente el agua y bajar el pH, añadiéndola en pequeñas porciones.
A veces es necesario aumentar la dureza. Es el caso de las gambas, los caracoles y otros crustáceos o moluscos, y de algunos peces que necesitan agua más mineralizada.
Para aumentar la dureza puedes usar estos métodos:
- añadir al filtro o al fondo piedra caliza, coral triturado o dolomita;
- usar sales o minerales específicos para acuarios (GH+), siguiendo las instrucciones del fabricante;
- mezclar agua de ósmosis con sales de remineralización.

Para los acuaristas experimentados la concentración de sales es muy importante, mientras que los principiantes no suelen prestarle atención. Mide y registra periódicamente la dureza, sobre todo antes de elegir nuevos habitantes.

Sobre la dureza del agua del acuario, mira el vídeo de arriba.
