Los cachorros aprenden del mundo con la boca: lo huelen, lo prueban y lo muerden todo, porque es su forma de explorar. Durante el juego, con hermanos o con personas, la emoción puede hacer que aprieten demasiado y que acaben mordiendo manos, pies o ropa.
Si no se corrige a tiempo, esta costumbre puede convertirse en un problema para toda la familia, sobre todo cuando el perro crece y tiene más fuerza. La buena noticia es que se puede enseñar al cachorro desde pequeño a controlar la mordida y a jugar sin hacer daño.
Por qué muerden los cachorros
Para ayudar a tu mascota conviene entender primero qué hay detrás de cada mordisco.
Los especialistas en comportamiento canino señalan estos motivos principales:
- Exploración: la boca es su herramienta para conocer objetos, texturas y personas.
- Juego: entre hermanos de camada los cachorros se muerden y aprenden así cuánta fuerza es aceptable.
- Dentición: cuando cambian los dientes, las encías duelen o pican y masticar alivia la molestia.
- Exceso de energía y excitación: un cachorro sano y bien alimentado necesita jugar casi todo el tiempo y se pasa de rosca.
- Cansancio o falta de sueño: un cachorro agotado se vuelve más nervioso y mordedor.
- Búsqueda de atención: si morder provoca una reacción, el cachorro repite la conducta.
El carácter y la intensidad del juego varían según la raza y la persona de cada cachorro: algunos son más tranquilos y otros, sobre todo los de razas pequeñas y vivaces, se emocionan con más facilidad. En cualquier caso, ninguna raza «nace» sabiendo controlar la mordida: hay que enseñárselo.

Los cachorros se muerden constantemente durante el juego; a veces estos mordiscos pueden ser suaves, pero también hay ocasiones en las que un joven juguetón lo hace de forma bastante brusca y dolorosa.
Los cachorros se mordisquean constantemente durante el juego y perciben a las personas como compañeros de juego. A veces los mordiscos son suaves, pero otras veces son bruscos y dolorosos. Además, los dientes de leche se cambian por los definitivos hacia los 4-6 meses, y masticar les distrae y les alivia las encías, igual que a los bebés.
Si no se les enseña, algunos perros mantienen de adultos la costumbre de agarrar con la boca todo lo que se mueve.
Existen ciertos métodos para adiestrar y enseñar a un perro a desarrollar las habilidades necesarias para interactuar y convivir adecuadamente con los humanos.
Métodos eficaces para enseñar a no morder
Lo ideal es empezar cuanto antes, desde que el cachorro llega a casa y siempre antes de que cambie los dientes. El cachorro debe aprender de forma clara y constante que no se permite agarrar manos, piernas ni ropa, aunque tenga muchas ganas. Hasta las 8 semanas el cachorro suele estar con su madre y sus hermanos, que ya le enseñan los primeros límites con sus chillidos y su reacción al morder demasiado fuerte.
Hacia los 2 meses ya se puede empezar a trabajar con él. Un enfoque actual y respetuoso no busca «dominar» al perro, sino ser un guía coherente: normas claras, las mismas para todos, y premios cuando hace lo correcto. Los castigos físicos o intimidar al cachorro no funcionan y dañan la confianza.
Otra parte importante es dar al cachorro su propio espacio y sus propias cosas.
Ten preparado un lugar de descanso para él (cama o transportín) y juguetes que pueda morder sin problema. Si quieres que no suba a tu cama o al sofá, decide la norma desde el primer día y mantenla siempre. Lo importante no es «demostrar quién manda», sino que el perro entienda con coherencia qué puede hacer y qué no.
Antes de empezar, recuerda los principios básicos. Durante el juego, el cachorro solo debe jugar con sus juguetes, no con tus manos. En cuanto empiece a mordisquearte las manos o los pies, o a tirar de la ropa, haz esto:
- Detén el juego al instante y quédate quieto.
- Di con voz firme pero tranquila «¡No!» o «¡Ay!».
- Ofrécele un juguete y felicítalo cuando lo muerda a él.
Hazlo con voz seria, sin reír ni sonreír, para que el cachorro entienda que no es un juego.
Si el cachorro está muy excitado y no reacciona, no lo golpees ni lo asustes con periódicos o gritos: lo único que consigues es que tenga miedo de tus manos y de tus movimientos bruscos. Es mucho más eficaz bajar la intensidad del juego, retirarte un momento o dejarlo descansar en su espacio.
Algunos manuales antiguos recomiendan agarrar al cachorro por el cuello y sujetarlo contra el suelo, imitando a la madre. Hoy los adiestradores profesionales lo desaconsejan: puede asustar al cachorro, hacerle daño y volverlo más agresivo. Es mejor usar la técnica de la pausa y el refuerzo positivo.

Si un cachorro de 3 meses te persigue y te muerde las piernas o tira de tu ropa, significa que aún no ha aprendido las primeras lecciones, y tendrás que dedicarle más atención. Intenta distraerlo con un juguete; si no funciona, interrumpe el contacto después de cada mordisco, sal de la habitación unos 15-20 segundos (no minutos) y vuelve. Así entenderá que, si muerde, el juego se acaba. Si el cachorro te sigue y no te suelta, mejor usa una barrera, como una puerta o una cancela.
A los 4 meses, si has trabajado con constancia, el cachorro debería saber jugar con las personas sin hacerles daño. Debe entender que tus manos no son una presa. Premia con caricias, voz alegre o una chuche todas las acciones correctas y no refuerces las equivocadas.
No entrenes a tu perro si estás irritado o enfadado: percibe fácilmente tu estado de ánimo y puede reaccionar con miedo o con nerviosismo.
Si pierdes los nervios, pierdes también la confianza de tu mascota. Ante la duda, termina la sesión y retómala más tarde.

Los adiestradores con experiencia destacan estas técnicas eficaces:
- Inhibición de la mordida: cuando muerda fuerte, di «¡Ay!» con voz aguda y detén el juego un momento; si suaviza la mordida, continúa y prémialo.
- Redirección: ofrécele siempre un juguete adecuado en lugar de tu mano.
- Pausas de descanso: los cachorros cansados muerden más; asegúrate de que duerma entre 18 y 20 horas al día.
- Ejercicio y juegos mentales: paseos, juegos de olfato y juguetes rellenables gastan la energía.
- Refuerzo positivo: premia la calma y el juego suave en el momento.
A los 9 meses el perro ya debería dominar las normas básicas de convivencia con las personas.
Si a esa edad todavía gruñe cuando intentas acariciarlo, muerde los muebles o muerde a miembros de la familia, lo más probable es que haya recibido poca educación o que haya algún problema de fondo. Consulta lo antes posible con un veterinario y con un adiestrador o etólogo.

No pienses que la costumbre de morder desaparecerá sola cuando el perro crezca: sin trabajo, lo normal es que se mantenga y empeore.
Un perro adulto y equilibrado no debería comportarse así. Si no se ha trabajado en el primer año, hay que buscar la ayuda de profesionales caninos con experiencia (adiestradores o etólogos) para corregir la situación.
Errores más comunes
Los dueños sin experiencia a veces cometen errores que echan por tierra todo el esfuerzo. Los más habituales son:
- Falta de coherencia: permitir morder un día y regañar al siguiente.
- Jugar con las manos: mover los dedos delante del hocico anima al cachorro a morder.
- Gritar o pegar: genera miedo y puede empeorar la agresividad.
- Reír cuando muerde: el cachorro lo interpreta como un premio.
- No dar alternativas: sin juguetes apropiados, muerde lo que tiene a mano.
- Posponer el adiestramiento: cuanto más tarde se empieza, más cuesta corregir.
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Enseñar las habilidades necesarias requiere paciencia, constancia y comprensión de los fundamentos del adiestramiento.
Si compras un perro para tu hijo, ten en cuenta que no podrás desentenderte de su educación: los niños ven al cachorro como un compañero de juegos y no pueden asumir el papel de guía. La educación debe empezar desde los primeros días en casa, con regularidad y reforzando una habilidad tras otra. Supervisa siempre los juegos entre niños pequeños y cachorros.
Consejos de dueños con experiencia
Para que el proceso sea lo más eficaz posible, los expertos aconsejan informarse sobre el comportamiento canino antes de adiestrar a la mascota.
Si entiendes cómo se comunican los perros, te resultará mucho más fácil convivir con tu amigo de cuatro patas. Si buscas más información sobre otras razas, mira cómo se trabaja la educación en el adiestramiento del beagle o en los cachorros de husky de 1-2 meses.
Estas son las reglas que más ayudan en el día a día:
- Todos los miembros de la familia aplican las mismas normas.
- Las sesiones de adiestramiento son cortas (5-10 minutos) y varias veces al día.
- Los premios llegan justo después de la conducta correcta.
- Se evitan los juegos bruscos de lucha con las manos.
Todos deben conocer y usar las órdenes básicas que se le han enseñado al perro, por ejemplo: «¡Ven!», «¡No!», «¡Quieto!» y «Suelta». La crianza durante el primer año no consiste solo en enseñar órdenes: el perro debe saber dónde está su sitio para dormir, aprender a no pedir comida de la mesa mientras la familia come y acostumbrarse poco a poco a caminar con correa.

Sobre cómo enseñar a un cachorro a no morder, mira el vídeo de arriba.
Cuándo consultar con un profesional
Pide ayuda a un veterinario o a un adiestrador si el cachorro gruñe cuando le tocas la comida o los juguetes, si muerde con intención de hacer daño, si hay niños pequeños en casa y no consigues controlarlo, o si el comportamiento empeora aunque lo trabajes con constancia. A veces el dolor, la falta de sueño o la ansiedad están detrás de la conducta.
Preguntas frecuentes
¿A qué edad dejan de morder los cachorros?
La mayoría reduce mucho los mordiscos hacia los 5-6 meses, cuando termina el cambio de dientes, siempre que se haya trabajado con constancia.
¿Es normal que un cachorro muerda a todas horas?
Sí, hasta cierto punto: es parte de su desarrollo. Lo importante es enseñarle a hacerlo con suavidad y dirigir esa necesidad hacia juguetes adecuados.
¿Qué juguetes sirven para la dentición?
Mordedores de goma resistente, cuerdas y juguetes rellenables. Evita huesos duros o astillables y objetos pequeños que pueda tragar.
