Matices de la educación y adiestramiento del beagle

Es importante que los dueños de beagles comprendan que hay que educarlos desde el mismo momento en que llegan a casa. Los cachorros son muy inteligentes, asimilan fácilmente la información y reconocen enseguida cómo deben comportarse con su dueño. Un perro obediente es el resultado de un trabajo constante, de un adiestramiento regular y de una educación coherente y basada en el refuerzo positivo. Hablaremos de todos los detalles en este artículo.

Reglas básicas

El adiestramiento debe iniciarse lo antes posible, mientras el cachorro es receptivo. Lo primero que deben aprender son las normas y las órdenes más sencillas. A los seis meses el perro ya debería conocer lo básico; se puede seguir enseñando después, pero a partir de la adolescencia suele requerir más constancia y paciencia.

El principio fundamental que debe perseguir el propietario es la constancia en el adiestramiento. Debe contar con el apoyo de todos los miembros de la familia en la que vive el beagle. Las órdenes deben ser claras y precisas y las recompensas sólo deben darse cuando el perro complete la orden.

Las nuevas órdenes se aprenden sólo después de haber consolidado y ejecutado por completo las anteriores.

Trucos para adiestrar a un beagle

Duración

Las sesiones de adiestramiento deben ser cortas, de unos 5 a 10 minutos, varias veces al día. Esto se debe a que los beagles son muy activos y no pueden concentrarse en una misma tarea durante mucho tiempo.

Matices de la educación y adiestramiento del beagle

Si el cachorro se aburre, el adiestramiento será inútil. Hay que crear un ambiente relajado y reforzar lo aprendido recordándole las órdenes con frecuencia. El animal no debe experimentar emociones negativas durante el adiestramiento.

Los beagles son muy aficionados a los juegos activos y pueden divertirse con pelotas, juguetes para morder y todo tipo de señuelos. Si el proceso es agradable, el perro participará de buen grado en él, por lo que no está permitido castigarle por no obedecer las órdenes, no le beneficiará, sino que, por el contrario, agravará la situación.

El uso de la fuerza física también es inaceptable, ya que provocará una falta de confianza entre el dueño y su mascota. La motivación más importante es el estímulo, y se expresa no sólo con una golosina, sino también con simples elogios y caricias afectuosas. Al principio deben darse golosinas por cada orden aprendida.


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Más adelante, cuando el proceso se vuelva automático, pueden sustituirse por elogios.

Lista de órdenes básicas necesarias

El adiestramiento de un cachorro de beagle debe comenzar con las órdenes básicas: su cumplimiento crea el nivel necesario de obediencia. Puedes hacerlo tú mismo en casa.

Para empezar, el cachorro debe acercarse al dueño y ver la golosina en sus manos. El premio no debe darse enseguida, pero tampoco hay que esconderlo para que el perro no pierda el interés. Se coloca la mano con la golosina por encima de la cabeza del beagle, ligeramente hacia atrás, y se da la orden «¡Siéntate!». El cachorro, al seguir la mano con la mirada, se sentará. Después se repite el procedimiento.

Si no se sienta, mueve la golosina por encima de su cabeza hacia atrás, de modo que baje la grupa. Cuando el animal se siente, hay que elogiarlo y darle la golosina. En ambos casos, la orden debe darse con voz clara y tranquila. El perro debe entender la conexión entre las palabras y las acciones.

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La orden debe repetirse siempre que sea posible: al darle de comer, al salir de paseo, al subir al coche, etc. De esta forma, el beagle se dará cuenta de que la obediencia es necesaria no solo en casa, sino en cualquier lugar, aunque haya muchas distracciones. Cuando el animal haya aprendido por completo la orden, se dejan de dar golosinas y solo se le elogia con la voz.

La siguiente orden de la lista es «¡Quieto!». Se enseña cuando ya se domina la anterior. Después de que el animal se haya sentado, se dice «¡Quieto!» con el brazo extendido a un lado. El beagle debe permanecer en el mismo lugar al menos unos instantes. Si lo consigue, se le da una golosina; se va aumentando poco a poco el tiempo y la distancia.

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Lo importante es que el cachorro permanezca sentado donde se le ha dejado y no siga al dueño por la habitación. La orden debe darse con voz firme y tranquila.

No correr detrás de la golosina, sino esperarla en el punto principal.

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Si el perro se acerca por sí solo al dueño, basta con repetir «¡Ven aquí!» y, al llegar, elogiarlo y darle una golosina. Hay que repetirlo muchas veces para que el cerebro del animal asocie ambas cosas. Si el cachorro no suele acercarse, incluso dentro de casa, una golosina será el mejor cebo.

Lo principal es no olvidar repetir la orden con frecuencia. Elogia al perro por sus progresos para que se dé cuenta de que lo hace bien. No hay que precipitarse ni regañarle cuando acude: de lo contrario, podría asociar la palabra «¡Ven aquí!» con el castigo y dejar de obedecer.

Si el beagle no consigue algo, es mejor no mostrar ninguna reacción negativa y volver a intentarlo más tarde.

Control de los mordiscos

Tanto los beagles muy jóvenes como los adultos pueden empezar a morder al llegar a un nuevo hogar. Hay que detener estos intentos desde el principio. Si ocurre durante el juego, cambia a una actividad más tranquila u ofrece al perro un juguete masticable seguro para que lo muerda (no palos, que pueden astillarse). El juego debe interrumpirse de inmediato. Más consejos en cómo enseñar a un cachorro a no morder.

Si ocurre con regularidad, el animal se dará cuenta de que fueron los mordiscos los que provocaron el cese del juego y dejará de morder. En general, un perro puede morder por varios motivos distintos del juego activo. En primer lugar, es un susto, además de una especie de defensa. Lo principal para el propietario es darse cuenta de que un mordisco puede ser accidental, no indicativo de agresión.

En cuanto a los beagles, muerden durante el juego. No se debe regañar al perrito y mucho menos gritarle. No debe emplearse la fuerza física. Basta con limitar el contacto con el animal durante un tiempo.

Si esto no ayuda, es necesario ponerse en contacto con un cinólogo o un veterinario. Las mordeduras pueden deberse a una enfermedad, y en perros adultos a un mal adiestramiento.

Adiestrar a un perro para que sea limpio

Uno de los puntos principales es acostumbrar al perro a la limpieza dentro de casa y fuera de ella. Hay que ocuparse de ello desde el primer día. Primero designa un lugar que servirá de aseo, coloca allí una bandeja con un empapador absorbente y lleva al cachorro hasta que haga sus necesidades en el sitio adecuado. Repítelo varias veces para consolidar el hábito.

Matices de la educación y adiestramiento del beagle

El adiestramiento para la limpieza es un factor importante en la educación de un beagle. Si el cachorro intenta ir a la bandeja sanitaria en otro sitio, hay que llevarlo insistentemente a la bandeja, repitiendo la orden «hacer sus necesidades»!». Con el tiempo, el cachorro entenderá lo que se le pide.

No olvide elogiarle cuando lo haya hecho bien, puede hacerlo verbalmente o con golosinas.

Al principio es mejor asignar una habitación al cachorro. Aprender a hacer sus necesidades fuera es un proceso gradual: puede tardar varias semanas. Una vez completada la vacunación, el cachorro puede empezar a salir de paseo. Cada vez que haga sus necesidades en la calle, hay que elogiarlo. Esto se repite hasta que el cachorro haga todas sus necesidades fuera de casa.

Al principio los paseos deben ser lo más frecuentes posible, literalmente cada media hora si se puede. Conviene llevar al cachorro siempre al mismo lugar para que desarrolle un reflejo condicionado. El número de paseos disminuye con la edad, hasta tres y más tarde dos al día. El elogio debe ser lo más activo posible: golosinas, caricias y voz.

Con un adiestramiento adecuado, los beagles no suelen tener problemas para cumplir las órdenes: son listos e inteligentes. Es habitual que el perro se inquiete cuando quiere ir al baño: puede lloriquear, dar vueltas, sentarse junto a la puerta u olisquear el suelo. Estos síntomas son motivo para sacarlo a la calle.

Los cachorros pequeños pueden hacer sus necesidades en casa de vez en cuando. No lo hacen a propósito, por lo que nunca hay que regañarlos con dureza ni pegarles. Limpia los accidentes con un limpiador enzimático para mascotas; está terminantemente prohibido usar productos domésticos con amoniaco y cloro.

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El cloro es tóxico y el amoniaco, por su olor específico, puede atraer al animal.

Régimen alimentario

La dieta también forma parte de la educación y es importante. De su cumplimiento depende la salud de la mascota, y hace falta regularidad. Los cachorros de beagle deben comer 3 o 4 veces al día (más pequeños, hasta 5 o 6). Para los adolescentes, tres veces es suficiente. Un perro adulto come dos veces al día, por la mañana y por la noche; las golosinas son una buena forma de estimular a la mascota, pero hay que controlar su cantidad porque el beagle tiende a la obesidad.

La cantidad de comida se ajusta según el peso y la edad del perro. En el caso de la alimentación natural, lo mejor es consultar a un veterinario.

La frecuencia con la que un perrito come también determinará la frecuencia con la que necesita salir a pasear. Por lo tanto, con la edad, la frecuencia de la alimentación disminuye, y la duración de estar al aire libre, por el contrario, aumenta.

Los propietarios deben tener en cuenta que los cachorros pueden tolerar un número de horas entre idas al baño igual a su edad, por ejemplo, 2 horas a los 2 meses de edad. Los beagles adultos pueden tolerar hasta 8 horas, pero se desaconseja encarecidamente sobrepasar esta cifra.

Matices de la educación y adiestramiento del beagle

Para saber más sobre el adiestramiento del beagle, mira el vídeo de arriba.

Preguntas frecuentes

¿A qué edad empezar a adiestrar a un beagle?

Desde que llega a casa, con sesiones muy cortas y positivas. A los seis meses debería conocer las órdenes básicas.

¿Por qué el beagle no obedece al aire libre?

Es un perro de rastro y se distrae con los olores. Conviene practicar el «ven» con correa larga y golosinas antes de soltarlo en espacios abiertos. Si convives con él en un apartamento, mira también las características de tener un beagle en un piso.

¿Se puede castigar al beagle?

No: el castigo y la fuerza deterioran la confianza y empeoran la conducta. Funciona mejor el refuerzo positivo.

Por admin