
Una tortuga no es una mascota que espere a su dueño en la puerta ni que disfrute con las caricias. Esto es especialmente cierto en la tortuga de orejas rojas, que tiene mucho carácter. Aun así, muchos dueños se preguntan si deben dejarla caminar por casa. Veamos si lo necesita.
La tortuga de orejas rojas (Trachemys scripta elegans) es un reptil semiacuático que prefiere pasar la mayor parte de su tiempo en el agua o cerca de ella. Aunque algunos dueños disfrutan de dejar que sus tortugas caminen por la casa, es importante entender que estos animales no necesitan hacer caminatas como los perros o gatos. Su naturaleza es más tranquila y les gusta estar en lugares con agua para sumergirse.
De hecho, las tortugas de orejas rojas no tienen una necesidad inherente de «paseos» como los mamíferos. Si bien pueden caminar alrededor de una habitación, lo harán a su propio ritmo, y no muestran el mismo tipo de energía activa que los animales terrestres. Además, el ambiente en el que caminan debe ser seguro, sin peligro de caídas o de productos químicos que puedan ser dañinos para ellas.
En lugar de paseos por la casa, lo mejor para una tortuga de orejas rojas es tener un tanque adecuado que imite su entorno natural. Esto incluye espacio para nadar y una plataforma donde puedan descansar fuera del agua. Si deseas que tu tortuga se mueva más, puedes proporcionarle una zona segura fuera del tanque para explorar, pero siempre bajo supervisión.

¿Necesitan paseo las tortugas?
Depende de lo que entiendas por paseo. Por casa no lo necesita: arrastrarse por el suelo no le aporta nada que no tenga en su acuaterrario. Lo que sí es imprescindible en cautividad es una lámpara de luz ultravioleta (UVB), que debe cambiarse al menos una vez al año, y de vez en cuando le sienta bien tomar el sol de verdad, sin cristal de por medio.
Estas lámparas no son baratas, y muchas copias baratas, según las pruebas publicadas en internet, apenas emiten la radiación UVB necesaria, es decir, son lámparas que no sirven. Compra una de una marca fiable.
Además, los paseos al aire libre también les permiten a las tortugas explorar su entorno, lo que les proporciona estimulación mental y física. Esto puede ayudar a reducir el estrés, especialmente en tortugas que han estado en cautiverio durante mucho tiempo. Es importante que el paseo se realice en un área segura, libre de depredadores y de posibles peligros. Nunca debe dejarse a una tortuga sin supervisión durante el paseo, ya que podrían escapar o enfrentarse a otros riesgos.

Otro aspecto importante es la temperatura ambiente durante el paseo. Asegúrate de que el clima sea adecuado, evitando que su tortuga se exponga a temperaturas extremas, tanto frías como calientes. Un paseo bajo la luz solar directa por aproximadamente 20 a 30 minutos es ideal, pero siempre tenga cuidado de no exponerla demasiado tiempo al sol para evitar el sobrecalentamiento.
En caso de no poder llevar a la tortuga al exterior, una opción es proporcionar un espacio adecuado en el interior de la casa con una lámpara de calor para simular las condiciones naturales. Recuerda que, aunque los paseos son beneficiosos, la salud de la tortuga depende de un equilibrio entre la exposición al sol, la correcta temperatura y una dieta adecuada.
¿Se puede soltar en casa y por qué no conviene?
Una tortuga no es un juguete, es un ser vivo, y no hay que esperar que se acerque a su dueño al salir del terrario. Lo más probable es que se esconda en un rincón apartado, de donde puede ser difícil sacarla.

Si la tortuga tiene las condiciones adecuadas, no necesita paseos por la casa: un acuaterrario de al menos 150-200 litros por tortuga adulta, un filtro externo, una lámpara de calor y una lámpara ultravioleta UVB.
Todas estas condiciones imitan su hábitat natural, y si los cuidados se complementan con una alimentación adecuada y cambios regulares de agua y una temperatura del agua correcta, se sentirá bastante cómoda.

Si el propietario quiere dejar que la tortuga se pasee, debe hacerlo bajo estricta vigilancia. Ten en cuenta que hay muchos peligros en el suelo de la casa: otras mascotas, productos de limpieza, cables, escaleras y suelos fríos o resbaladizos.
Después de tocar a la tortuga o su acuaterrario, lávate siempre las manos con agua y jabón: los reptiles pueden portar salmonela. Y si ha caminado por el suelo, límpialo con un producto seguro y evita que pise zonas donde preparas la comida.

Paseos al aire libre
Si el propietario vive en la ciudad, puede llevar a la tortuga en una palangana al parque, pero nunca dejarla sin vigilancia. Coloca la palangana al sol, pero sombrea un lado para que el animal pueda esconderse si se cansa del sol.

Una buena opción es un recinto en el jardín o en el campo. Algunos propietarios montan para sus tortugas, en verano, un estanque o piscina con zona de tierra. Esta zona debe estar bien cerrada con una valla, y debe tener una casita segura donde la tortuga pueda dormir y esconderse de otros animales y de las aves. Una tortuga puede atraer la atención de depredadores como los cuervos o las urracas.

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Como último recurso, puedes sacarla a un balcón abierto, si le da el sol. Asegúrate de que el paseo sea siempre supervisado, y de que no pueda caerse.
Importante: la tortuga de orejas rojas (Trachemys scripta) es una especie exótica invasora en España y en la UE. Su venta y la suelta en la naturaleza están prohibidas: no la sueltes nunca en un río o estanque. Si ya la tienes, mantenla de por vida o entrégala en un centro de recogida autorizado.



Si tu tortuga se niega a comer o parece decaída tras salir, no lo achaques al paseo sin más: puedes revisar cuánto aguanta sin agua y las condiciones de su acuaterrario, y consultar a un veterinario de animales exóticos.
