
Un peine o un cepillo es un objeto de uso diario: sirve para cuidar el cabello y para crear peinados. Con el tiempo, entre las cerdas y las púas se acumulan pelos, polvo, grasa, restos de productos de peinado y células muertas del cuero cabelludo.
Si no se limpia con regularidad, esa suciedad vuelve al cabello y al cuero cabelludo cada vez que te peinas y puede dejar el pelo apagado y graso. Un cepillo sucio no cuida: reparte la suciedad. En esta guía verás cómo limpiar un cepillo de pelo en casa según su material, de forma rápida y segura. Muchos métodos se basan en bicarbonato y vinagre como agentes de limpieza, productos baratos que seguramente ya tienes en casa.
Los métodos cambian según el material del cepillo y el tipo de cabello. Estos son los pasos básicos y, más abajo, el detalle para cada tipo:
- Retira los pelos: antes de limpiar, quita los cabellos atrapados entre las cerdas con un palillo de madera, el mango de un peine de cola o los dedos.
- Agua tibia y jabón: si el cepillo es de plástico, sumérgelo unos minutos en agua tibia con un poco de jabón suave o champú y frótalo con un cepillo de dientes viejo o un paño suave.
- Vinagre blanco y bicarbonato: para una limpieza a fondo, mezcla una cucharada de vinagre blanco y una cucharadita de bicarbonato en un recipiente con agua tibia y deja el cepillo en remojo unos minutos, solo si el material lo tolera.
- Cepillos de madera: no los sumerjas por completo. Limpia las cerdas con un trapo humedecido en una mezcla de agua y vinagre o con un limpiador especial para madera.
- Secado adecuado: seca bien el cepillo antes de volver a usarlo. Colócalo en un lugar seco y ventilado para evitar la humedad, que deteriora los materiales y favorece la aparición de moho.
Limpiar el cepillo con regularidad lo mantiene en buen estado y ayuda a cuidar el cuero cabelludo. Retira los pelos después de cada uso y haz una limpieza a fondo, como mínimo, una vez al mes.
Resumen: cómo limpiar cada material
| Material | Cómo limpiarlo | Qué evitar |
|---|---|---|
| Plástico | Agua tibia, jabón suave y cepillo de dientes viejo | Agua muy caliente, que puede deformarlo |
| Madera o bambú | Paño o bastoncillo apenas húmedo; de vez en cuando, unas gotas de aceite mineral | Remojo prolongado y secador |
| Cerdas naturales | Palillo para los pelos y unas gotas de champú en las cerdas | Mojar mucho la base |
| Metal | Agua con bicarbonato y secado inmediato | Humedad prolongada, que oxida el metal |
| Silicona | Agua tibia y jabón o solución de bicarbonato y vinagre | Nada en especial |
| Cepillo de masaje o con cojín de aire | Paño húmedo en el exterior y en las cerdas | Sumergirlo por completo |
¿Cómo limpiar un cepillo redondo?
Para este trabajo necesitarás un cepillo de dientes que ya no uses y algún producto jabonoso: champú, lavavajillas o gel de ducha funcionan muy bien. Si no tienes un cepillo de dientes viejo a mano, sirve un cepillo de pestañas (de rímel) que antes hayas lavado bien para quitarle los restos de cosmético.
Puedes remojar antes el cepillo en agua tibia, pero solo si el material lo permite. Es especialmente importante si es de madera o de ciertos plásticos: si el cepillo es de madera, evita el remojo y limpia solo la superficie.
A continuación, lo sacamos y lo tratamos con un cepillo y agua jabonosa. Al final, dejar secar el peine, preferiblemente al aire libre o en un lugar con buena ventilación. Evita dejarlo en un lugar húmedo para evitar el crecimiento de moho, especialmente si el peine es de madera o tiene componentes de metal.
En un cepillo redondo la humedad puede quedar atrapada entre las cerdas y el cilindro. Para eliminarla, usa el secador con aire templado o deja que se seque solo. Si tiene muchos restos de gel o laca, aplica un poco de vinagre blanco diluido en agua con un paño o un cepillo pequeño.
Si las cerdas son muy finas o el cepillo está muy sucio, repite el proceso una vez más hasta eliminar todo el producto acumulado. Para desinfectar las cerdas también puedes pasar un paño con un poco de alcohol isopropílico, sin empaparlo, lejos de llamas y fuentes de calor, y dejar que se evapore.
¿Cómo lavar un cepillo de masaje?
Primero hay que eliminar el pelo del cepillo. Esto puede hacerse a mano o con un peine plano. Una vez eliminado el exceso, es hora de proceder directamente al lavado.
Necesitarás un litro de agua limpia, 2 cucharadas de gel, jabón o champú y 4 cucharadas de vinagre. Introduce el cepillo en la solución durante 10 minutos, aclara con agua tibia y sécalo bien con una toalla o con el secador a temperatura baja. Usa agua tibia y no demasiado caliente, porque el calor excesivo puede dañar los materiales. Este método es solo para cepillos de masaje enteros de plástico, sin cojín de aire ni piezas eléctricas.
Es importante no sumergir completamente el dispositivo si tiene componentes electrónicos o partes que no son resistentes al agua. En ese caso, solo se debe limpiar la parte exterior con un paño húmedo y los elementos removibles, como las cabezas de masaje, pueden lavarse con más cuidado.
Para mantenerlo en buen estado por más tiempo, se recomienda lavar el modelo de masaje regularmente, dependiendo de la frecuencia de uso, y dejarlo secar completamente antes de volver a usarlo.
Para prevenir el mal olor puedes añadir unas gotas de aceite esencial al agua de lavado, por ejemplo de lavanda o de árbol de té, a los que se atribuyen propiedades antibacterianas. Usa pocas gotas y aclara bien el cepillo antes de volver a utilizarlo.
¿Cómo limpiar un peine de uso diario?
Los peines tradicionales suelen fabricarse con materias primas naturales: hueso, cuerno o madera. Al limpiarlos hay que tener en cuenta el tipo de material y evitar los productos químicos agresivos.
Después de retirar los pelos, pasa un disco de algodón apenas humedecido en alcohol (también sirven las lociones que contienen alcohol) y trata cada púa con cuidado. Si es necesario, repite el procedimiento.
No se recomienda usar detergentes ni sumergir el peine en agua: los productos químicos de uso doméstico pueden dañar de forma irreparable la estructura del material.
Limpieza de peines de materiales naturales
A continuación verás cómo limpiar los peines de materiales naturales. Ten en cuenta que requieren más tiempo y más cuidado que los de materiales artificiales.

Los productos de madera natural son ideales para el cuidado diario del cabello. Estos peines tienen un aspecto atractivo, son seguros para la salud y respetuosos con el medio ambiente. Es fácil cuidarlos, pero hay que seguir ciertas normas.
Lo primero que hay que recordar es que los peines de madera no se pueden empapar en agua: el líquido puede deformarlos y agrietarlos. Puedes usar alcohol con moderación. Limpia toda la superficie con un bastoncillo de algodón ligeramente humedecido y trata cada púa, sin repetirlo con demasiada frecuencia porque el alcohol reseca la madera.
El alcohol elimina enseguida la grasa, los restos de caspa y otros contaminantes que se acumulan durante el uso. Una pasada puede no ser suficiente si las púas están muy juntas. En lugar de alcohol puedes usar colonia o vodka. Si la madera se ve reseca, frótala de vez en cuando con un paño con unas gotas de aceite mineral apto para madera.
Los peines de hueso y de cuerno tienen un aspecto refinado y sirven para distintos tipos de cabello y cuero cabelludo, pero hay que tratarlos con mucho cuidado. Para quitar la suciedad puedes usar jabón, gel o champú, o productos de la cocina como el bicarbonato o el vinagre diluido. Aplica cualquiera de ellos con un disco de algodón y limpia el peine sin dejarlo en remojo.

Para no perder tiempo en el secado, quita el exceso de humedad con una toalla y deja secar al aire. No uses secador ni lo dejes al sol directo.

Los cepillos de cerdas naturales (por ejemplo, de jabalí) son más difíciles de limpiar que los de madera o plástico. Las cerdas suaves desenredan el pelo con delicadeza, pero retienen los restos entre ellas. Para limpiarlos, retira con un palillo de dientes los pelos y la suciedad pegados.
No hace falta remojar el cepillo. Basta con tratar las cerdas con un cepillo pequeño y un par de gotas de champú o detergente suave, aclarar con poca agua sin mojar demasiado la base y secarlo con las cerdas hacia abajo sobre una toalla.

Peines de turmalina
Antes de limpiarlos, conviene saber de qué material se trata.

La turmalina es un mineral cristalino natural que se utiliza en joyería y que en los peines suele aparecer como recubrimiento o aditivo de cerámica o plástico.

Para eliminar la grasa, frota las púas con una pasta de bicarbonato y un poco de vinagre de cocina. Este material tolera bien el agua, aunque conviene evitar el agua muy caliente. Otra opción rápida es sumergirlo 10-15 minutos en una solución de agua y vinagre (2 cucharadas de vinagre por litro de agua). Después, aclara y seca el peine.
La plata es un metal precioso. Estos peines destacan por su brillo y, aunque no son baratos, con los cuidados adecuados duran muchos años. Para que se mantengan brillantes, límpialos después de cada uso con un poco de bicarbonato. Si quieres saber más sobre este metal, mira cómo limpiar la plata con bicarbonato.
Para eliminar los oscurecimientos, las manchas y la suciedad se pueden usar vinagre o productos con alcohol, siempre diluidos en agua y nunca puros. No conviene tratar el metal con cepillos duros. Es mejor usar discos de algodón y un paño suave para no rayar la pieza.

Si notas que el peine empieza a oscurecerse, no pospongas la limpieza durante mucho tiempo.
Limpieza de un peine de plástico
El plástico es el material más común y económico. Puedes comprar un peine de plástico en cualquier tienda de cosmética o de artículos para el hogar, y su vida útil es larga. Antes de limpiarlo, ten en cuenta que este material artificial tolera bien la mayoría de productos de limpieza domésticos, aunque el agua muy caliente puede deformarlo.

Para limpiar a fondo la grasa, el polvo, la suciedad y la placa necesitarás:
- agua tibia;
- champú, jabón suave o lavavajillas;
- un cepillo de dientes viejo;
- bicarbonato de sodio y vinagre blanco para las manchas difíciles;
- una toalla limpia.
Retira los pelos, remoja el peine unos minutos en agua tibia con jabón, frota las púas con el cepillo de dientes, aclara y seca con la toalla.

Limpieza de un peine metálico
Para limpiar a fondo los objetos metálicos necesitas bicarbonato y agua: disuelve unas dos cucharadas de bicarbonato en un litro de agua y sumerge el peine un máximo de 4 minutos.
El segundo método consiste en frotar el peine con una pasta de bicarbonato y un poco de agua y aclararlo después. Elimina la humedad inmediatamente: el secador con aire templado ayuda a secar rápido y llega a lugares donde no llega la toalla. No olvides que, con un contacto prolongado con el agua, el metal comienza a oxidarse.
Cepillos desenredantes sin mango
El cepillo desenredante moderno, sin mango y con una forma inusual, es hoy muy popular. Los fabricantes aseguran que también sirve para masajear el cuero cabelludo y favorecer la circulación.

Estos cepillos tienen varias filas de púas, lo que facilita desenredar incluso el pelo largo, pero dificulta la limpieza. Para quitar la grasa, pasa un disco de algodón con un poco de alcohol y después frota con un cepillo pequeño y agua jabonosa para eliminar la suciedad restante.

Otra forma eficaz: diluye una cucharada de vinagre y una de bicarbonato en 0,5 litros de agua y deja el cepillo en la solución unos 30 minutos. Comprueba antes las instrucciones del fabricante, aclara bien y seca.
Procedimiento para limpiar un peine de silicona
Los cepillos y peines de silicona son muy duraderos, suaves y flexibles. Para limpiarlos, prepara una solución de bicarbonato y vinagre y déjalos actuar 10-20 minutos. Para mayor eficacia, añade unas gotas de lavavajillas.
Si el método anterior no funciona, utilice un disco de algodón o un cepillo pequeño con agua jabonosa para limpiar el peine.
Para limpiarlo, puedes utilizar agua tibia sin peligro. La silicona no se ve afectada por la humedad ni las altas temperaturas. Asegúrate de quitar todos los pelos del peine antes de limpiarlo.
Consejos sencillos para su cuidado
Para que el cepillo dure más y se mantenga limpio, sigue estas normas:
- retira los pelos después de cada uso;
- lávalo a fondo cada una o dos semanas si usas gel, laca u otros productos de peinado;
- no compartas peines ni cepillos, para evitar contagiar caspa o parásitos;
- sécalo siempre bien y no lo guardes húmedo;
- no uses lejía ni productos muy agresivos;
- cámbialo cuando tenga púas rotas, cerdas deformadas o mal olor persistente.
Si quieres verlo en acción, mira el vídeo de arriba.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto hay que limpiar un cepillo de pelo?
Lo ideal es quitar los pelos después de cada uso y hacer una limpieza a fondo cada una o dos semanas si utilizas productos de peinado. Si no, basta con una vez al mes.
¿Se puede limpiar un cepillo con lejía?
No es recomendable: la lejía daña las cerdas y muchos materiales, y deja olor y residuos que acaban en el cuero cabelludo. Con jabón suave, vinagre o bicarbonato es suficiente.
¿Cómo se desinfecta un cepillo?
Después de lavarlo y secarlo, pasa un paño con un poco de alcohol isopropílico por las cerdas y las púas. Hazlo en un lugar ventilado y lejos de llamas, y deja que se evapore.
¿Cuándo hay que cambiar el cepillo?
Cuando las púas o las cerdas estén rotas o dobladas, la base se agriete o el cepillo siga oliendo mal después de lavarlo.
