Variedades de palanganas y secretos de su elección

La palangana (también llamada barreño o tina, según el país) es uno de esos utensilios sencillos que nunca pasan de moda: sirve para lavar, remojar, bañar, amasar, preparar conservas o limpiar. Hay modelos de muchos materiales, formas y tamaños, y conviene conocer sus diferencias antes de comprar. En esta guía repasamos los tipos según el uso, los materiales, las formas y los tamaños, y los criterios para elegir y guardar la palangana adecuada.

Tipos de palangana según su uso

  • Para el baño: palanganas y tinas para bañar a adultos y niños, incluidos modelos especiales para recién nacidos (aquí son clave la calidad y la seguridad del material), y palanganas para los pies, algunas con función de masaje.
  • Para la ropa: recipientes para lavar, remojar y guardar la colada. Todavía se encuentran modelos con tabla de lavar integrada.
  • Para la cocina: sirven para lavar y guardar alimentos y vajilla, preparar platos, hacer mermelada o amasar y dejar fermentar la masa (en este caso, mejor con tapa).
  • Para la limpieza: suelen llevar asas para trasladarlas con facilidad.
  • Para la obra: muy resistentes y de gran volumen (casi siempre desde 20 litros).
  • De afeitado: modelos en miniatura que antiguamente se usaban para afeitarse; las personas adineradas las tenían de plata.

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Materiales

Las palanganas se fabrican sobre todo en seis materiales: plástico, aluminio, cobre, acero esmaltado, acero inoxidable y acero galvanizado. Cada uno tiene ventajas evidentes y también inconvenientes, y la elección depende sobre todo de las condiciones de uso.

Variedades de palanganas y secretos de su elección
Variedades de palanganas y secretos de su elección

Plástico

Las palanganas modernas de plástico resistente y de buena calidad son productos universales para el hogar:

  • Pesan poco, sea cual sea su tamaño y forma.
  • Sirven para una gran variedad de tareas, por ejemplo la recolección en el jardín, donde los modelos con asas resultan muy útiles.
  • Son resistentes a los golpes gracias a la flexibilidad del material.
  • Se limpian con facilidad, incluso de restos de obra.
  • Hay muchas formas, tamaños y colores, y son muy asequibles.

Por su función se dividen en dos tipos: las de uso doméstico, de gran volumen, redondas o cuadradas y con asas, para limpiar, lavar o bañarse, y las alimentarias, para mezclar y guardar alimentos; las pequeñas de diseño original sirven incluso para servir platos. Si van a estar en contacto con comida, comprueba que el fabricante las indique como aptas para uso alimentario. El polipropileno es uno de los plásticos más estables para este fin. Su límite es el calor: no resisten el fuego ni temperaturas altas.

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Aluminio

Son ligeras, duraderas y asequibles, y se pueden usar en cocinas de gas y eléctricas. Tienen formas y tamaños variados y un aspecto agradable. La desventaja es que no conviene cocinar ni guardar en ellas alimentos ácidos (tomate, cítricos, vinagre), porque el aluminio puede reaccionar y alterar el sabor y el aspecto.

Cobre

Se utilizan desde hace mucho para hacer mermelada. Destacan por su estética y reparten el calor de forma uniforme, de modo que los alimentos se pegan y se queman menos. Son resistentes y duraderas si se usan y se cuidan bien. Eso sí, hay que vigilar su estado: cualquier daño en el revestimiento interior afecta a la seguridad del uso con alimentos. Conviene lavarlas y secarlas después de cada uso y no guardar comida ácida en ellas.

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Acero esmaltado

Se usan sobre todo en la cocina. Son higiénicas y fáciles de manejar: la capa de esmalte evita el contacto directo de los alimentos con el metal. Hay muchos colores y diseños, tienen buena relación calidad-precio y, con un uso y un cuidado correctos, duran muchos años. Cuidado con los golpes: si el esmalte salta, el metal queda expuesto y se oxida, y no se deben limpiar con estropajos metálicos. Para ver cómo elegir y cuidar estos utensilios, mira lo que contamos sobre las sartenes esmaltadas.

Acero inoxidable

No suelen destacar por el diseño, pero compensan con su practicidad, fiabilidad, durabilidad y facilidad de limpieza. Es un material higiénico, resistente a la corrosión y apto tanto para cocinar como para guardar alimentos. Su precio es más alto que el del plástico o el aluminio. Si quieres saber más, lee todo sobre los utensilios de acero inoxidable.

Acero galvanizado

Es la opción más económica y se emplea sobre todo para lavar la ropa, limpiar o regar. No es lo más adecuado para guardar alimentos y su gran inconveniente es la vida útil relativamente corta: si el recubrimiento de zinc se daña, el metal se corroe.

Formas y tamaños

En las tiendas hay palanganas de todas las formas y tamaños, desde recipientes muy pequeños hasta grandes y profundos. Por su forma, las más habituales son las rectangulares (útiles en espacios estrechos y como bañera de pies), las redondas y las ovaladas.

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Según muchas opiniones, las redondas suelen ser las más cómodas y prácticas, sobre todo en la cocina: no tienen esquinas donde se acumule la suciedad y se manejan mejor.

El tamaño suele ser el criterio decisivo a la hora de elegir. Como referencia orientativa, se pueden distinguir tres categorías por volumen:

  • Pequeñas: de 1 a 5 litros.
  • Medianas: hasta unos 15 litros.
  • Grandes: de 15 litros hasta 100 litros.

Cómo elegir una palangana

Los criterios son en buena parte personales: para unas personas lo primero es el respeto al medio ambiente, para otras la marca y la reputación, y para otras el aspecto. Aun así, hay puntos que no conviene ignorar:

  • Uso previsto. Las de plástico moderno valen para lavar alimentos, la colada y el baño. Si necesitas un recipiente para cocinar, considera las de cobre, aluminio, esmaltadas o de acero inoxidable.
  • Forma. En principio no afecta a la funcionalidad, así que depende de la preferencia personal. Piensa también en lo cómoda que será de guardar.
  • Dimensiones. Son tan importantes como el uso: no tiene sentido comprar una palangana pequeña para mezclar una masa, y el volumen debe ajustarse al lavado o al baño de los niños.
  • Funciones adicionales. Asas, tapa, huecos para esponjas o paños, superficie de masaje o tabla de lavar integrada.
  • Aspecto. Normalmente se refiere al color y al diseño.
  • Precio. Las de cobre de calidad son previsiblemente las más caras, pero conviene valorar las funciones que va a cumplir.
  • Fabricante. Hay una gran variedad de modelos y marcas, y es fácil acabar comprando un producto de baja calidad. Es mejor confiar en empresas con buena reputación, confirmada por las opiniones de los usuarios, y, si va a tocar alimentos, comprobar que sea apta para uso alimentario.

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Consejos de almacenamiento

Piensa dónde vas a guardar la palangana antes de comprarla. Unos pocos centímetros de diámetro o de altura no cambian sus prestaciones, pero pueden decidir si cabe o no en el hueco disponible. En el cuarto de baño puede ir en un nicho, debajo de la bañera o colgada de un gancho en la pared; las de limpieza, en un armario o en la despensa. Las de cobre y las esmaltadas conviene guardarlas secas y protegidas de golpes y de la humedad, porque son las más sensibles a los factores externos.

Por admin