Muy a menudo, quien vive en un piso o en una casa pequeña elige como mascota un animal de pequeño tamaño. Entre ellos están los hámsters, de los que existen muchas especies. El hámster de Campbell es un roedor pequeño bastante popular, que se ve a menudo en las viviendas urbanas como mascota divertida.
Descripción de la raza
Hay varias especies en el género de los roedores de patas peludas, una de las cuales es el hámster de Campbell, que debe su nombre a un cónsul británico.

Un rasgo característico de la especie es que no necesita hibernar con la llegada del frío, y además el color del pelaje de estos hámsters enanos permanece inalterado durante todo el año.
Son roedores nocturnos y, aunque son bastante activos, ahorran energía regulando su temperatura corporal. Esto hay que tenerlo en cuenta al elegir el sitio donde colocar su casa: lejos de la luz y del ruido, ya que duermen de día.
Los adultos tienen un tamaño modesto: de unos 8-10 centímetros de longitud y un peso de 30-50 gramos. La cabeza es redonda, con hocico puntiagudo y orejas pequeñas. Las patas están cubiertas de pelo y los ojos pueden ser negros o rojos, lo que aumenta su atractivo.
La cola es tan pequeña que resulta casi invisible bajo el pelo, que sobresale en distintas direcciones. El pelaje puede tener varios colores. Los más comunes hoy en día son:
- agutí (color silvestre, pardo grisáceo con una línea oscura en el lomo);
- mandarina (anaranjado);
- argente (gris plateado);
- albino (blanco con ojos rojos).
Como resultado de los cruces, también se han criado hámsters de color negro, carey, plateado e incluso blanco.
El temperamento de estos animalitos merece especial atención: pueden ser agresivos no solo con otros hámsters, sino también hostiles con sus dueños, y lo expresan con mordiscos. Con paciencia, la mayoría se amansa.
Por eso, los criadores de hámsters enanos destacan una serie de situaciones que conviene evitar si tienes un Campbell en casa:
- despertarlo bruscamente durante el día;
- cogerlo con las manos oliendo a comida;
- hacer movimientos bruscos o gritar cerca de la jaula;
- dejar que los niños pequeños lo cojan sin supervisión.

Se puede ganar su confianza con una golosina o hablándole con voz suave y tranquila. Si la mascota te muerde, lava la herida con agua y jabón y desinféctala.
La alimentación influye directamente en la esperanza de vida: en cautividad estos hámsters suelen vivir de año y medio a dos años, y a veces tres. Quien tenga un hámster enano debe abordar a fondo la cuestión de la dieta para que su mascota viva el mayor tiempo posible; en esta guía sobre cuánto viven los hámsters hay más detalles.
Además de la dieta, los animales en cautividad corren algunos peligros domésticos: otros animales de la casa, como los gatos, o dueños descuidados que dejan al hámster fuera de la jaula sin vigilancia.
¿Cómo determinar el sexo?
A veces, para los criadores, es fundamental conocer el sexo de los ejemplares. En los hámsters enanos no es tan evidente como en otras razas y hay que fijarse en algunos rasgos externos: en el macho la distancia entre el ano y el orificio genital es mayor y se aprecian los testículos; en la hembra los dos orificios están casi juntos y se ven los pezones.
¿Cómo elegir y organizar la jaula?
En la naturaleza, el hámster enano convive con sus parientes, pero en cautividad se aconseja mantener a los roedores por separado. Esto es especialmente importante con los adultos, que se pelean por el territorio.

El hámster se sentirá bien en un terrario o en una jaula con barrotes muy juntos. El tamaño mínimo recomendable es de 40×60 centímetros, mejor si es mayor. Dentro debe haber siempre una casita: por instinto, el hámster necesita un lugar donde refugiarse, dormir y guardar sus provisiones.

El mejor material para él será el plástico, ya que la madera se desgastará rápidamente con los dientes del roedor.

También hay que elegir el lecho adecuado: viruta de madera (mejor de álamo o aspen, nunca de pino ni cedro aromáticos) o celulosa. Las tiendas especializadas venden sustratos para rellenar la casa. Evita la lana de algodón, los hilos y las fibras que puedan enredarse en las patas.
Elige un lecho que sea cómodo de limpiar: el rincón donde hace sus necesidades debe limpiarse a diario y la cama cambiarse una vez por semana o cada dos semanas; si no, el olor de los excrementos llenará rápidamente toda la vivienda.
La jaula debe estar lejos de calefactores, radiadores, luz solar directa y corrientes de aire. El comedero debe ser pesado para que el animal no lo vuelque. Lo mismo vale para el bebedero: es mejor comprar uno que se pueda fijar a los barrotes; mira los tipos de bebederos para hámsters. Como extras, puedes poner un baño de arena (no de agua) para que se limpie el pelo y un rincón-aseo.
No se recomienda dejar que el hámster corra libremente por la casa: para la actividad física basta con una rueda de ejercicio, que debe ser cerrada y lo bastante grande para que no arquee la espalda. Si quieres hacerla tú, mira cómo hacer una rueda de hámster con tus propias manos.
Durante la limpieza rutinaria no retires toda la ropa de cama de la jaula, porque la mascota es sensible a los cambios de ambiente. Limpia sin productos químicos de uso doméstico: bastan agua tibia y un jabón neutro sin perfume, bien aclarado.
Mantenimiento y cuidados
Además de las cuestiones relativas a la disposición de la casa y su higiene, para la salud del animal que vive en ella es necesario cuidar su alimentación y sus actividades de ocio.
El menú del roedor debe ser equilibrado y variado: lo más habitual es utilizar piensos especializados de la tienda. Además de la mezcla de semillas, la dieta debe incluir alimentos frescos en pequeñas cantidades, como calabacín, pepino, maíz o zanahoria. Ojo con la fruta dulce: el hámster de Campbell es propenso a la diabetes, así que ofrécela muy de vez en cuando y en trocitos pequeños, o mejor evítala.
Para mantener el cuerpo sano, el hámster necesita reponer sus proteínas: no más de una vez por semana puedes ofrecerle un poco de pollo cocido sin sal, huevo cocido o gusanos de harina secos.
Entre los alimentos que están estrictamente prohibidos para estas mascotas se encuentran los cítricos, la carne ahumada y los embutidos, los dulces, la bollería, el chocolate, la cebolla y el ajo.

Además de comida, el hámster necesita agua potable, que debe estar siempre en su casa y cambiarse a diario. La falta de líquido puede provocar deshidratación, que puede ser mortal. Para cuidar sus dientes, que no dejan de crecer, necesitará una piedra mineral o un trozo de madera para roer que le ayude a desgastarlos.
Como los animales son muy activos, es importante organizarles un buen tiempo de ocio dentro de la vivienda. Túneles, un laberinto y una rueda de ejercicio serán sus juguetes preferidos; la rueda, además, previene la obesidad, lo que influye de forma positiva en su esperanza de vida.
Cría
Los hámsters enanos alcanzan la madurez sexual muy pronto: por regla general, la hembra puede tener crías desde los tres meses. Sin embargo, después de cumplir un año le resulta cada vez más difícil parir, por las peculiaridades de su esqueleto: con el tiempo, los huesos de la pelvis de las hembras se endurecen demasiado.
En cautividad la cría puede darse durante todo el año. Los criadores de hámsters Campbell no recomiendan cruzar a parientes cercanos, porque esto aumenta el riesgo de mutaciones genéticas.
La formación de una pareja en cautividad debe ser gradual, ya que estos hámsters son conocidos por su comportamiento agresivo. En primer lugar, los futuros padres se colocan en una misma jaula con un tabique especial que evite las peleas. Cuando se acostumbren el uno al otro, se puede pasar a un contacto más estrecho. Después del apareamiento, el macho debe volver a separarse de la hembra. A la hembra gestante hay que proporcionarle materiales para construir el nido.
Conviene que el criador compre una casa más grande para las crías.
La gestación dura unas tres semanas. Las crías nacen sin pelo y con los oídos y la vista sin desarrollar, y no deben ser tocadas por las personas, porque la hembra puede comérselas si detecta olores extraños. Por eso, durante las primeras semanas no hay que entrar en contacto con ellas.
Salud: qué vigilar
- Diabetes: sed excesiva, orina abundante y pérdida de peso; por eso se evita el azúcar.
- Bultos o tumores en la piel, frecuentes en hámsters mayores.
- Dientes demasiado largos o mal alineados, que le impiden comer.
- Pérdida de pelo en zonas concretas o picores.
Ante cualquier síntoma, lleva a tu hámster a un veterinario de animales exóticos. Se parece mucho al hámster dungario, y aquí tienes la descripción del hámster dungario: alimentación y cuidados para distinguirlos.
