
Muchos perros se interesan por las naranjas y las mandarinas o las roban de la mesa. ¿Es seguro dejar que las prueben? La respuesta corta: la pulpa de la naranja y de la mandarina, en pequeñas cantidades y de vez en cuando, no suele hacer daño a un perro sano, pero conviene evitar la cáscara, las semillas y los cítricos más ácidos, como el limón, la lima y el pomelo. Aquí vemos qué aportan, qué riesgos tienen y cómo darlos con seguridad.
¿Se pueden dar cítricos a los perros?
La pulpa de la naranja y de la mandarina no es tóxica y, en pequeñas cantidades, normalmente se tolera bien. En cambio, la cáscara, la membrana blanca, las semillas, las hojas y los tallos contienen aceites esenciales y otros compuestos (como el limoneno) que pueden irritar el aparato digestivo y, en cantidad, resultar tóxicos. El limón, la lima y el pomelo son más ácidos y contienen más de estas sustancias, por lo que es mejor no dárselos.
Los perros no necesitan cítricos en su dieta: producen su propia vitamina C y se alimentan bien con una ración completa y equilibrada. Si se los ofreces, que sea como una golosina ocasional. La base de su alimentación debe ser la proteína de calidad, por ejemplo la carne para perros.

Algunos veterinarios recomiendan excluir los cítricos por completo y otros admiten cantidades pequeñas. Las razas pequeñas y los perros con el estómago sensible son los que antes sufren molestias. Si no estás seguro, consulta con tu veterinario, sobre todo si el perro tiene alguna enfermedad o está en tratamiento.

Qué aportan los cítricos
La pulpa de naranja y de mandarina contiene agua, fibra, azúcares naturales (fructosa y sacarosa), pectina, potasio y otros minerales, vitaminas como la C y las del grupo B, y ácidos orgánicos. Para un perro sano el aporte nutricional es modesto: es un premio hidratante y de sabor dulce, no un suplemento necesario. No hay pruebas de que los cítricos mejoren la vista, el olfato o las defensas del perro.

Posibles riesgos
- Molestias digestivas: el exceso de ácidos y azúcares puede causar vómitos, diarrea, gases y gastritis, sobre todo en razas pequeñas y en perros de estómago sensible.
- Dientes: los ácidos y el azúcar dañan el esmalte dental y pueden aumentar la sensibilidad.
- Cáscara, semillas y membranas: contienen aceites esenciales irritantes y son difíciles de digerir; además, las semillas y los trozos de cáscara pueden provocar atragantamiento u obstrucción.
- Restos de tratamientos: los cítricos que se transportan largas distancias suelen tratarse con ceras y fungicidas (como el difenilo) para evitar el moho. Se acumulan sobre todo en la cáscara, por eso hay que lavar y pelar bien la fruta.
- Alergias: algunos perros son sensibles a los cítricos y presentan picor, enrojecimiento o malestar.
- Azúcar: en perros con diabetes o sobrepeso conviene evitarlos.

No los des si el perro tiene enfermedades digestivas, hepáticas o renales, si es diabético, o si está en tratamiento o recuperándose de una operación, salvo que el veterinario lo apruebe.
Qué cítricos sí y cuáles no
- Se pueden dar con moderación: naranja, mandarina y clementina, solo la pulpa, sin piel, membrana blanca ni semillas.
- Mejor evitar: limón, lima y pomelo, por su acidez y su contenido en aceites esenciales. Tampoco la ralladura, las hojas ni los zumos o mermeladas comerciales, que llevan azúcares añadidos.

Cómo y cuánto dar
- Elige una fruta madura y dulce, sin signos de daño ni podredumbre.
- Lávala bien con agua corriente y pélala, quitando la membrana blanca y todas las semillas.
- La primera vez, ofrece solo un trocito muy pequeño y observa al perro durante 2 o 3 días por si aparecen vómitos, diarrea o picor.
- Si lo tolera, dale una cantidad pequeña: medio gajo en perros pequeños y 1 o 2 gajos en perros medianos y grandes.
- Ofrécelo como premio ocasional, no más de una o dos veces por semana, y nunca en lugar de la comida.

Es mejor darlo entre comidas, no mezclado con la ración. A los cachorros menores de 6 meses no se les deben dar cítricos; después, solo una porción mínima, por ejemplo medio gajo de mandarina.

Qué hacer si el perro se pasa
Si el perro come cáscara, semillas o mucha fruta, o presenta vómitos repetidos, diarrea persistente, babeo excesivo, temblores o decaimiento, retira la fruta y llama al veterinario. Ante señales de alergia, como picor intenso, hinchazón de la cara o dificultad para respirar, acude de inmediato a urgencias veterinarias. No le des medicamentos sin indicación del veterinario.
Si tu perro busca fruta con insistencia, quizá convenga revisar su dieta diaria y comentarlo con el veterinario.




Para saber más sobre los alimentos vegetales en la dieta de tu perro, mira el siguiente vídeo.
