
En español, la palabra «cazo» se usa para dos utensilios muy parecidos: el recipiente pequeño de mango largo para calentar líquidos y el cucharón con el que se sirve la sopa. En esta guía repasamos ambos: cómo son, de qué materiales se fabrican y cómo elegir y cuidar el que mejor te venga.
Características del cazo
Los cazos están diseñados para calentar líquidos, salsas y otros alimentos en pequeñas cantidades. Suelen estar hechos de acero inoxidable, aluminio, cobre o incluso materiales antiadherentes, lo que facilita su limpieza y mantenimiento. Algunos modelos cuentan con un pico vertedor para un manejo más cómodo y seguro.
Tipos de cazos
- Cazo tradicional: Tiene un diseño simple con un mango largo y es ideal para calentar sopas y salsas.
- Cazo con pico vertedor: Facilita el vertido de líquidos sin derrames.
- Cazo de doble fondo: Distribuye el calor de manera uniforme, evitando que los alimentos se quemen.
- Cazo de cobre: Excelente conductor de calor, muy utilizado en la cocina profesional.
- Cazo antiadherente: Previene que los alimentos se peguen y facilita la limpieza.
Al elegir un cazo, es importante considerar el material, el tamaño y la ergonomía del mango para garantizar comodidad y seguridad en su uso. ¡Un buen cazo puede hacer la diferencia en la cocina!
¿Qué es y para qué se utiliza?
Un cucharón es una cuchara grande que se utiliza para servir sopa, salsa, caldo y otras preparaciones líquidas. Su capacidad suele superar los 100 ml y depende de su uso. Los modelos de 140-170 ml se emplean, por ejemplo, para verter la masa de las tortitas en la sartén, mientras que los más grandes, de 200 ml a 1 litro, se usan como cucharones soperos. Por eso en muchas cocinas hay dos o tres cazos de distintos volúmenes.
A menudo los cazos forman parte de un juego de utensilios y tienen un mango ergonómico con un agujero, un gancho o una bola en el extremo. Gracias a ello se pueden colgar de una barra de cocina o de un clavo.
Muchos modelos tienen asas con un engrosamiento en el extremo o estriadas. Esto garantiza un agarre seguro y aumenta la seguridad del trabajo en la cocina.

Los mangos de los modelos más caros están equipados con almohadillas especiales de silicona o madera para evitar que la cuchara se caliente mientras está en una olla de sopa caliente. Las versiones más económicas no tienen una capa aislante del calor, lo que obliga a utilizar manoplas de horno.
Historia de su aparición
El cazo es uno de los utensilios más antiguos de la cocina, y los primeros ejemplares eran de madera. Su función principal era retirar la espuma de los guisos, aunque más tarde se utilizaron también para servir líquidos en platos y cuencos.
Más tarde aparecieron las piezas de metal, claramente superiores a las de madera en muchos aspectos: son más resistentes y duraderas, y no se deforman, no se agrietan ni se hinchan con la humedad. Primero se fabricaron de aluminio y mucho más tarde de acero inoxidable.


Hoy, además de madera y metal, los cazos se fabrican de plástico, silicona e incluso vidrio. Los juegos de cubiertos más costosos pueden incluir piezas de plata o de alpaca (una aleación de cobre, níquel y cinc).
Materiales de fabricación
Como ya se ha mencionado, para fabricar cazos se utilizan distintos materiales, cada uno de los cuales dota al producto final de unas propiedades de trabajo determinadas.
La madera es el tipo de materia prima más antiguo para los cazos y, a pesar de una serie de desventajas, se sigue utilizando para la producción de cazos.

Hoy en día, sin embargo, los cazos de madera son más decorativos que prácticos y suelen ser una de las piezas centrales de los interiores rústicos.
Entre las ventajas de la madera están su aspecto natural, su carácter ecológico y su estética rústica. Entre las desventajas, que los modelos lacados pueden desprender sustancias no deseadas si la laca entra en contacto con líquidos calientes, y que los decorativos suelen ser grandes y pesados, poco cómodos para cocinar de verdad. Si vas a cocinar con ellos, elige madera sin barnizar y no la metas en el lavavajillas.
Los cazos de metal se hacen de cobre, aluminio y acero inoxidable. Se caracterizan por su larga vida útil, su facilidad de uso y su mantenimiento sencillo. El acero inoxidable de buena calidad no se oxida y no altera el sabor de los alimentos, por lo que es la opción más habitual.
Su principal inconveniente es que no conviene usarlos con ollas o sartenes antiadherentes, porque el metal puede rayar la superficie delicada del recubrimiento.
Los materiales sintéticos, como la silicona, el nailon o el plástico, permiten fabricar cazos ligeros y cómodos en muchas formas y colores. Son los más indicados para recipientes antiadherentes, porque no rayan el fondo. Elige siempre modelos aptos para uso alimentario.
Sin embargo, algunos modelos de ollas de plástico emiten sustancias nocivas en contacto con el agua hirviendo, por lo que están diseñadas exclusivamente para verter bebidas frías.
Aparte están los cazos de plata, que suelen formar parte de vajillas de lujo y se valoran sobre todo por su aspecto decorativo. Requieren pulido frecuente y no se usan en el día a día.
Modelos populares
Al comprar un cazo conviene fijarse en pocos criterios: que el material sea apto para tus ollas, que la capacidad se adapte al uso (servir sopa, verter masa, calentar salsas), que el mango no se caliente y que tenga un buen agarre. Las grandes marcas de menaje ofrecen buenos modelos de acero inoxidable con mango aislante, y la relación calidad-precio suele ser mejor que la de los juegos baratos de plástico.

Cómo cuidar y mantener un cazo
Lava el cazo a mano con una esponja suave y detergente neutro. Evita los estropajos metálicos y productos abrasivos que puedan rayar la superficie.
Si hay residuos quemados, llena el cazo con agua caliente y añade bicarbonato de sodio. Deja reposar unos minutos y frota con una esponja no abrasiva.
Seca el cazo inmediatamente después de lavarlo para prevenir manchas de cal y óxido, especialmente si es de hierro o cobre.
Para los cazos de acero inoxidable, pule con vinagre blanco o jugo de limón para mantener el brillo. Si es de hierro fundido, aplica una capa fina de aceite después de cada uso.
Evita los cambios bruscos de temperatura. No sumerjas un cazo caliente en agua fría para prevenir deformaciones.
Guárdalo en un lugar seco. Si es apilable, coloca un paño entre ellos para evitar arañazos.
Diferencias entre cazo y otros utensilios similares
El cazo destaca por su diseño profundo y su mango largo, ideal para calentar líquidos y preparar salsas con precisión. A diferencia de otros utensilios, su estructura permite una distribución uniforme del calor, evitando puntos de sobrecalentamiento.
- Cazo vs. Olla: La olla tiene mayor capacidad y suele incluir dos asas laterales, pensadas para cocciones prolongadas y grandes volúmenes. El cazo, en cambio, es más manejable y práctico para tareas rápidas.
- Cazo vs. Cacerola: La cacerola es más ancha y baja, ideal para guisos y sofritos con mayor superficie de evaporación. El cazo mantiene mejor los líquidos y facilita el vertido gracias a su pico en algunos modelos.
- Cazo vs. Sartén: La sartén tiene paredes más bajas y base ancha, diseñada para freír y saltear con rapidez. El cazo permite cocinar con líquidos sin riesgo de derrames.
- Cazo vs. Cazoleta: Aunque similares, la cazoleta es más pequeña y usada principalmente para servir salsas o calentar porciones mínimas.
Para elegir el utensilio adecuado, considera la receta y la cantidad a preparar. El cazo es imprescindible en cualquier cocina por su versatilidad en la preparación de salsas, cremas y reducciones.
Si vas a completar tu menaje, también te pueden interesar los utensilios de cocina metálicos y las ollas grandes.
Uso del cazo en distintas culturas culinarias
En la cocina francesa, el cazo de cobre es imprescindible para preparar salsas como la bearnesa y la holandesa. Su excelente conducción térmica permite un control preciso de la temperatura, evitando que la emulsión se corte.
En la gastronomía japonesa, los cazos pequeños de hierro o acero inoxidable son clave para calentar salsas como el tare para yakitori o el dashi para sopas. Su diseño facilita la reducción de líquidos sin que se evaporen demasiado rápido.
En la cocina mexicana, los cazos de cobre son esenciales para hacer cajeta, dulces tradicionales y frituras como los chicharrones. Distribuyen el calor de manera uniforme, logrando una caramelización perfecta sin riesgo de quemaduras localizadas.
En la tradición italiana, los cazos de acero inoxidable con fondo grueso son ideales para reducir salsas de tomate o preparar risotto. Evitan que los ingredientes se adhieran y aseguran una cocción pareja.
En la cocina india, los cazos profundos de latón o acero se usan para calentar ghee y preparar curries concentrados. Su profundidad permite mezclar especias sin que pierdan aroma ni se quemen.
Cada cultura adapta el cazo a sus necesidades, aprovechando materiales y formas que realzan los sabores y texturas de sus platos tradicionales.
Innovaciones y tendencias en la fabricación de cazos
Los nuevos modelos de cazos incorporan materiales multicapa que combinan acero inoxidable, aluminio y cobre para mejorar la distribución del calor y reducir el consumo energético. Esta tecnología evita puntos fríos y calientes, garantizando una cocción uniforme.
El uso de recubrimientos antiadherentes ecológicos, como el titanio o la cerámica sin PFOA ni PFAS, reemplaza las superficies tradicionales, ofreciendo mayor resistencia al desgaste y facilidad de limpieza sin liberar sustancias nocivas.
Los fabricantes desarrollan diseños ergonómicos con mangos de silicona o acero inoxidable que aíslan el calor y mejoran el agarre, reduciendo el riesgo de quemaduras. Algunos modelos incluyen indicadores de temperatura en el mango para un mejor control al cocinar.
Los cazos con bases de inducción optimizadas incorporan aleaciones ferromagnéticas que incrementan la eficiencia en cocinas de inducción, calentando más rápido y con menor consumo de energía.
Los avances en impresión 3D y fabricación personalizada permiten crear cazos a medida con características específicas según las necesidades del usuario, desde grosores adaptados hasta formas diseñadas para platos concretos.
La innovación en la fabricación de cazos se enfoca en mejorar rendimiento, seguridad y sostenibilidad, ofreciendo herramientas más duraderas y funcionales para la cocina moderna.
Preguntas frecuentes
¿Un cazo y un cucharón son lo mismo?
Depende de la zona. En muchos lugares se llama cazo al recipiente pequeño con mango y cucharón a la cuchara grande para servir; en otros se usa cazo para ambos.
¿Se puede usar un cazo metálico en una sartén antiadherente?
Es mejor evitarlo: rayará el recubrimiento. Usa silicona, nailon o madera.
¿Pueden los cazos de plástico ir a fuego o al agua hirviendo?
Solo los que indiquen resistencia al calor. Los de plástico común pueden deformarse y desprender sustancias, así que no los dejes apoyados en el borde de una olla caliente.
