Hoy en día se usan muchas variedades de utensilios de cocina, y algunos tienen siglos de antigüedad. Entre ellos está la cocotte, que utilizaron por primera vez los cocineros franceses y que hoy se usa en todo el mundo. Existen cocottes grandes, de hierro fundido, para guisar a fuego lento, y cocottes individuales (o ramequines), pequeños recipientes para hornear raciones individuales.
Además, su capacidad para retener la humedad evita que los ingredientes se resequen, lo que ayuda a conservar el sabor y la textura de los alimentos.
La cocotte grande suele estar recubierta de esmalte, lo que facilita su limpieza. Las cocottes de hierro fundido sin esmalte requieren un cuidado especial para evitar la oxidación. En este artículo nos centramos en las cocottes individuales.
¿Qué es y para qué sirve?
Muchos utensilios de cocina que usan hoy las amas de casa y los cocineros son de origen extranjero. La cocotte individual no es una excepción.
Fueron los cocineros franceses quienes empezaron a utilizar estos recipientes. Como demuestra la práctica, los alimentos cocinados en ellos quedan jugosos, porque su diseño permite una cocción uniforme.
Al principio, las cocottes eran de barro y tenían una tapa hermética. Para cocinar en el horno se usaban utensilios que permitían un calor homogéneo. Más tarde, además de verduras, se cocinaron en ellas carne, pescado y setas. Así surgió la famosa receta del huevo en cocotte.
En francés, «cocotte» significa «pequeña gallina» y también cazuela pequeña, un nombre que se asocia sobre todo con los huevos y tortillas que se preparan en ellas.
Hoy en día, la cocotte se ha modificado ligeramente. Si antes se cocinaban platos para varias raciones, hoy se sirven por porciones. El volumen de una cocotte individual suele oscilar entre 100 y 200 ml. Para servir el plato caliente suelen llevar un asa o mango corto.
Gracias a la comodidad de un recipiente pequeño, se puede cocinar el plato directamente en el molde y llevarlo caliente a la mesa. Normalmente se decoran envolviéndolas con servilletas. Su tamaño compacto es ideal para cenas o reuniones pequeñas.
La cocotte reúne una serie de ventajas: es cómoda de comer, y la cocción conserva buena parte de las propiedades de los ingredientes, lo que se nota en el sabor. Los fabricantes ofrecen cocottes de diferentes colores, con mangos de distinta longitud y de varios materiales. Además, su limpieza es fácil y resisten altas temperaturas.
Variedades
La clasificación de los recipientes se basa en el tipo de material utilizado para fabricar los platos. En las condiciones actuales de rápido desarrollo de la tecnología al comprador se ofrece una amplia gama de cocottes.
Los materiales utilizados no suponen una amenaza para la salud. La cerámica no emite compuestos peligrosos al contacto con los alimentos y no se oxida.
Hoy en día se fabrican cocottes de dos tipos de materiales principales: cerámica (porcelana, gres) y metal (hierro fundido, acero inoxidable).
Entre las desventajas de la cerámica sin esmaltar está su menor higiene, porque en los poros se acumulan agua, grasa, jugos y olores.
El esmaltado facilita mucho el cuidado de las cocottes, y además el exterior puede decorarse, lo que aumenta su atractivo en la mesa.
Las cocottes de acero inoxidable se pueden lavar en el lavavajillas.
Las cocottes de hierro fundido pesan más que las de aleaciones ligeras y, si no están esmaltadas, con el tiempo pueden oxidarse.
Entre las desventajas de las de hierro fundido esmaltado destaca su alto precio.
Las cocottes también difieren en volumen: a la venta hay recipientes de 100 ml, 150 ml, 200 ml y mayores.
La elección depende de las preferencias personales, pero rara vez se compran recipientes de volumen demasiado grande. Con una cocotte individual puedes preparar un plato sabroso al horno o incluso al baño maría en una olla. Pueden tener o no tapa, y la segunda opción es la más habitual.
¿Cómo elegir?
Además de las características externas, al elegir cocottes debes fijarte en el material con el que están hechas. Conviene destacar las propiedades que mejoran el sabor y facilitan la cocción y el cuidado posterior.
- Capacidad: 100-200 ml para una ración; mayor si quieres compartir.
- Material: cerámica o porcelana esmaltada para hornear; acero inoxidable para uso diario.
- Asas: deben ser cómodas y aguantar el calor del horno.
- Tapa: opcional, útil para guisos y cocciones lentas.
- Marcas: Le Creuset y Staub son referencias en cocottes grandes de hierro fundido.
Reglas de cuidado
El almacenamiento y el cuidado después de cocinar dependen del material con el que estén hechas.
- Lava las piezas esmaltadas con agua caliente y jabón suave; evita estropajos abrasivos.
- Seca bien las de hierro fundido sin esmaltar y úntalas con un poco de aceite para evitar óxido.
- No expongas la cerámica a cambios bruscos de temperatura (del congelador al horno caliente) para que no se agriete.
- Comprueba en la etiqueta si es apta para lavavajillas, microondas, gas o inducción.
Beneficios y ventajas de usar una cocotte
Usar una cocotte mejora la cocción de los alimentos, porque distribuye el calor de manera uniforme. Los platos quedan más sabrosos y jugosos. Además, es ideal para preparar guisos, huevos al horno y platos de cocción lenta.
Otro beneficio es su facilidad de uso. No requiere mucha supervisión, y su diseño robusto garantiza durabilidad.
El control de temperatura es otra ventaja: al cocinar de manera uniforme se evita el riesgo de quemar los alimentos.
La versatilidad es otra de sus cualidades: puedes usarlas en el horno o, según el material, en gas o inducción.
Receta rápida: huevo en cocotte
- Precalienta el horno a 180 °C.
- Unta la cocotte con mantequilla y añade una cucharada de nata.
- Casca un huevo, sal y pimienta.
- Colócala en una bandeja con agua caliente (baño maría) y hornea 10-12 minutos.
Preguntas frecuentes
¿Se puede usar una cocotte en el microondas?
Solo si es de cerámica o porcelana sin partes metálicas; revisa la etiqueta.
¿Qué diferencia hay con un ramequín?
Son muy parecidos; la cocotte suele incluir asa o tapa.