Carne para perros

Los antepasados salvajes de los perros domésticos, que vivían en hábitats naturales, se alimentaban de carne de animales, aves, peces oceánicos y anfibios. Después de que el hombre domase al animal salvaje y lo domesticase, la dieta del perro ha cambiado, pero cualquier perro sigue necesitando proteínas de origen animal, que llegan a su organismo con la carne natural.

La estructura de los dientes y del aparato digestivo del perro favorece la digestión de las fibras musculares, por lo que se le considera un animal de dieta principalmente carnívora. Su dieta diaria debe incluir una buena proporción de proteína de origen animal; la cantidad exacta depende de la edad, el tamaño, la actividad y el estado de salud, así que conviene consultarla con el veterinario.

Carne para perros

Beneficios y perjuicios

La carne cruda no solo es un producto nutritivo, sino que también aporta vitaminas y minerales importantes para el perro. Lo más útil de la carne son las fibras musculares; la grasa en exceso no es recomendable, ya que supone un trabajo extra para el hígado y el organismo no la digiere por completo.

Para que el perro tenga un metabolismo adecuado y para garantizar el funcionamiento armonioso de sus órganos internos, el animal necesita comer carne cruda, que contiene todo el complejo de aminoácidos esenciales que necesita.

Pero no todas las carnes son adecuadas para el perro. Suelen ser una buena opción la carne y las vísceras de pollo sin huesos, conejo, ternera, cordero o caballo. Otras carnes, como la de caza, requieren precauciones por el riesgo de parásitos.

Carne para perros

Los veterinarios consideran que el más útil y nutritivo para los perros es el rumen (parte superior del estómago) del ganado vacuno.

Para mejorar los procesos digestivos del perro, el rumen contiene celulosa y enzimas digestivas producidas por la microflora del estómago de la vaca, que ayudan al perro a digerir alimentos vegetales, como las verduras, para complementar su dieta. El rumen contiene una gran cantidad de vitaminas pertenecientes al grupo B – contribuyen al funcionamiento normal del sistema nervioso y muscular, mejoran el aspecto y la capacidad regenerativa de la piel y las mucosas del perro.

Comer carne cruda aumenta los niveles de hemoglobina y estimula la formación de glóbulos rojos, lo que previene la anemia y aumenta la resistencia general.

Como fuente de proteínas naturales, la carne proporciona al perro energía vital y aumenta su actividad motora, refuerza el sistema inmunitario y mejora el aspecto del pelaje. Una fuente adicional de hierro para el perro puede ser el hígado animal crudo.

Si miramos la carne cruda desde el punto de vista de los posibles riesgos para la salud del perro, esos riesgos existen: bacterias como la salmonela, parásitos y huesos peligrosos.

Carne para perros

La carne puede ser fuente de enfermedades infecciosas si pertenece a animales que murieron a consecuencia de enfermedades o si los cadáveres de animales sanos se almacenaron sin las condiciones óptimas de temperatura y sufrieron un proceso de putrefacción.

Hay algunas carnes que no son aptas para la alimentación canina:

  • carne de cerdo cruda, por el riesgo de parásitos y de otras infecciones;
  • carne de animales enfermos o de origen dudoso;
  • carne en mal estado o que se haya conservado sin frío;
  • embutidos, salchichas y carnes curadas o ahumadas, por la sal y los aditivos;
  • carne con especias, cebolla o ajo;
  • huesos cocidos de cualquier animal y huesos pequeños de ave.

Carne para perros

Algunas razas de perros tienen predisposición a desarrollar alergias a la carne. Las reacciones alérgicas más frecuentes son a la carne de pollo y, a veces, a la de conejo, ternera y buey. Para estas mascotas, la elección de la carne cruda debe hacerse con mucho cuidado, dándole al perro un trocito y observando la reacción de su organismo.

La carne de aves con huesos tubulares pequeños, así como sus cabezas y cuellos, está contraindicada para los perros. Estas carnes son una fuente de peligro para el tracto digestivo de su mascota, ya que los bordes afilados de los huesos pueden perforar las paredes del estómago o los intestinos.

Carne para perros

¿Qué elegir?

Al introducir carne cruda al perro, hay que tener en cuenta las peculiaridades de cada tipo de dicho producto, formular adecuadamente la dieta según las necesidades del organismo del animal.

Carne para perros

A la hora de elegir la carne cruda para alimentar a su perro, los veterinarios aconsejan utilizar carne de vacuno y callos de vacuno, ya que estos dos productos son los más beneficiosos y seguros para el organismo de su mascota.

¿Se puede dar carne cruda?

Con frecuencia se afirma que la carne cruda es más valiosa que la cocinada, pero también conlleva más riesgos sanitarios. Algunos subproductos, como los riñones, conviene darlos siempre cocidos.

Antes de dárselos al perro, se remojan en agua durante varias horas y luego se hierven. El pulmón de ternera se puede dar crudo si procede de un lugar fiable.

Si quieres dar hígado, el de vacuno puede darse crudo si es de buena calidad y en pequeñas cantidades, mientras que el de cerdo solo debe darse bien hervido, ya que los despojos crudos pueden contener quistes de parásitos.

La carne de ave es una de las que más bacterias puede llevar (salmonela, campylobacter). Si decides darla cruda, que sea de origen fiable y mantén una buena higiene; ante cualquier duda, es más seguro hervirla antes de ofrecérsela a tu mascota.

Las cabezas, los cuellos y la piel de pollo no deben darse al perro, ni crudos ni cocinados.

Las costillas o cartílagos de ternera crudos pueden darse en trozos grandes y siempre bajo supervisión. La carne de caza debe hervirse para evitar enfermedades infecciosas. La carne de vacuno, cordero y caballo suele ser más segura por pasar controles veterinarios, mientras que la carne salvaje conlleva más riesgo.

¿Cuánto tiempo hay que cocinar la carne?

Para que la carne sea segura, puedes hervirla. No utilices sal ni especias: los aditivos y potenciadores del sabor perjudican al hígado y al estómago del perro y no le hacen falta.

Durante la cocción, la pieza de carne reduce su tamaño aproximadamente tres veces, volviéndose más densa.

Al cocinar, la carne pierde parte de su valor nutritivo y mucho volumen, por eso hay que tener en cuenta que una pieza cruda rinde mucho menos una vez hervida. Ajusta la porción para que el perro se mantenga en su peso ideal.

La cocción debe ser suficiente para que la pieza quede hecha por dentro y por fuera. El tiempo depende del tipo de carne y del tamaño del corte, y suele ser de al menos 20-30 minutos. El caldo no suele darse tal cual, porque está muy concentrado y puede llevar grasa.

Si el caldo se diluye con agua, puede servir de base para hacer una papilla de cereales o hervir verduras en él.

La carne seca o curada solo debe usarse si procede de animales que han pasado un control veterinario; si no, el riesgo de parásitos o infecciones sigue siendo alto. Nunca des al perro huesos cocidos: se astillan y pueden perforar el aparato digestivo.

Carne para perros

¿Con qué darle?

La carne hervida o cruda puede darse a la mascota como plato independiente o como parte de otros componentes alimenticios, que bien pueden ser pasta o papilla de cereales. Los productos cárnicos pueden combinarse con verduras, dándolos juntos o por separado.

Si el perro sigue una dieta de pienso seco, puedes introducir un poco de carne hervida o cruda para diversificar el menú, sin desequilibrar la dieta. Sobre otros alimentos habituales, mira también el artículo sobre si se puede dar pan a los perros.

Ten en cuenta que la carne cruda es muy calórica para el perro, por lo que hay que contarla en la dieta combinada para no sobrealimentarlo. Es preferible dar la carne cruda en trozos grandes para que el perro ejercite mandíbulas y dientes desgarrándola, siempre vigilándolo mientras come.

Sin embargo, es mejor dar carne a las razas miniatura en forma de virutas o recortes para que les resulte más fácil comerla.

Normas y reglas de alimentación

Si el perro no tiene mucha actividad física, suele bastar con unos 15-20 g de carne por kilo de peso y día. Un perro de caza o un perro joven muy activo puede necesitar unos 30-35 g por kilo y día.

La tasa de alimentación diaria puede calcularse según la fórmula, en la que el peso del perro se multiplica por el número 2, y el resultado obtenido se divide por el número 100. Por ejemplo, si su perro pesa 25 kg, necesitará (25×2): 100 = 0,5kg de carne al día.

Para las mascotas activas la fórmula es algo distinta: el peso del perro se multiplica por 3 y el resultado se divide entre 100. Por ejemplo, para el mismo perro de 25 kg con un estilo de vida activo: (25×3)/100 = 0,75 kg de carne al día. Este cálculo es válido solo para adultos; en los cachorros en crecimiento la ración se determina de otra forma.

Carne para perros

A los cachorros se les puede introducir la carne de forma gradual, en forma de carne picada, 1-2 veces por semana, a razón de unos 30 g por kilo de peso corporal, e ir aumentando según la tolerancia.

En los cachorros de 6 a 12 meses, que crecen muy deprisa, la cantidad depende del peso y la raza, y es mejor pactarla con el veterinario. Como orientación, la ración diaria total de comida suele rondar el 3-5% del peso del cachorro, y la carne es solo una parte de ella. No se les debe dar kilos de carne al día: una dieta basada solo en carne desequilibra el aporte de calcio y daña los huesos en crecimiento.

Precauciones de seguridad

  • Compra carne fresca de origen fiable y, si la congelas, descongélala en la nevera.
  • Lávate las manos y limpia tablas y cuencos después de manipular carne cruda.
  • No dejes carne cruda fuera de la nevera durante horas.
  • Introduce cualquier alimento nuevo poco a poco y observa si hay vómitos, diarrea o picores.
  • Los perros con problemas de salud, los cachorros y los muy mayores deben seguir las indicaciones de su veterinario.

Carne para perros

En el siguiente vídeo puedes ver cómo preparar una golosina para perros.

Por admin