Un dueño concienzudo y cuidadoso no permitirá que su perro coma alimentos que puedan ser perjudiciales para la salud. La alimentación adecuada de una mascota es la clave de su actividad y buena salud durante muchos años. El propio propietario ahorrará mucho dinero en servicios veterinarios y medicamentos para el animal. Esto plantea la cuestión de si se puede dar patatas a los perros.
Beneficios de la patata
La patata es una hortaliza de raíz rica en hidratos de carbono, que suponen casi un tercio de su composición. Los tubérculos contienen vitaminas y minerales, y casi no tienen grasa. Su composición es útil para las personas, pero en los perros hay que ser más prudente.

Los perros no son biológicamente herbívoros: su digestión está adaptada a la alimentación con carne. Las patatas nunca formaron parte de su dieta en la naturaleza. Desde que conviven con el ser humano, los perros han empezado a tolerar muchos alimentos que antes no tenían a su alcance, pero eso no significa que sean ideales.
Los alimentos vegetales, incluidas las patatas, son ricos en fibra y carbohidratos, que en animales adaptados a las proteínas y grasas animales pueden provocar trastornos digestivos y diarrea.

Si se dan patatas cocidas en pequeñas cantidades, pueden aportar algunos minerales y vitaminas. En los piensos industriales las patatas se incluyen de forma controlada, pero eso no significa que se deban dar sin control en casa.
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¿Puede perjudicar al perro?
Las patatas son perjudiciales para el perro si las come con demasiada frecuencia. La abundancia de almidón, tanto en adultos como en cachorros, lleva a la obesidad. Todo el mundo conoce las desagradables consecuencias de la obesidad en un perro, y más si vive en un piso, pasea poco y se mueve poco.
El almidón eleva el índice glucémico, y una dieta rica en patatas puede favorecer el sobrepeso y, con el tiempo, problemas como la diabetes. Algunos perros, además, pueden tener reacciones digestivas o alérgicas al alimentarse con patatas.


Como orientación, solo una cantidad muy pequeña de patata cocida (por ejemplo, unos 50 gramos como máximo para perros de razas pequeñas y algo más para los grandes), de forma ocasional y como complemento, nunca como base de la dieta. Ante cualquier duda, consulta con tu veterinario.

Nunca cruda
La patata cruda no es adecuada para los perros: es indigesta y contiene solanina, una sustancia tóxica. Por eso no debe darse nunca cruda, ni rallada ni mezclada con la comida.

Las patatas viejas, almacenadas durante mucho tiempo o verdosas, acumulan sustancias venenosas. Una patata verde puede ser peligrosa, incluso mortal, para el perro.
La solanina daña el sistema nervioso y provoca síntomas de intoxicación: vómitos, diarrea, debilidad y, en cantidades grandes, puede afectar a los riñones. Su contenido es mayor en los tubérculos viejos, germinados y verdes. Esos tubérculos y sus brotes no deben darse nunca a los perros.

Cocida, sin añadidos
La patata cocida pierde algunas vitaminas y minerales y es una carga para la digestión del perro, que a menudo gana peso si se le da con frecuencia.
Las verduras cocidas son aceptables para los perros solo de forma ocasional y en pequeñas cantidades.

Si decides dar a tu perro una patata cocida, hiérvela con piel, pélala después, déjala enfriar y no le añadas sal, aceite, mantequilla ni especias.
Las patatas fritas, las chips y el puré con mantequilla o leche están contraindicados para los perros, porque contienen mucha grasa y sal. Si el perro se come por accidente un trozo de patata cocida o de puré, no hay que entrar en pánico: un episodio aislado no suele tener consecuencias negativas.

Para quien la verdura está contraindicada
No conviene dar patatas a los perros con predisposición a problemas digestivos o intestinales, ni a los cachorros: tienen menos enzimas para digerir este tipo de alimentos. Antes del año de edad es mejor no dárselas a ninguna raza.

Tampoco se aconseja dar patatas a las perras gestantes o lactantes, que necesitan una alimentación muy digerible y rica en proteínas. En la primera ocasión en que se dé patata, empieza con una cantidad pequeña y observa a la mascota durante el día. Si hay signos de indigestión o decaimiento, no se debe seguir dándola.
Si quieres saber qué otros alimentos de la mesa son adecuados, lee también ¿Se puede dar pan a los perros y qué es lo mejor para alimentarlos?.

Si el perro está envenenado – qué hacer
Por desgracia, la intoxicación no se excluye, sobre todo si el perro roba a escondidas tubérculos crudos o verdes. En caso de intoxicación, el perro puede presentar debilidad en las extremidades, temblores o sacudidas, vómitos, diarrea y dolor abdominal. Si observas estos síntomas, actúa de inmediato.
No intentes provocar el vómito en casa por tu cuenta ni dar remedios caseros: puede ser peligroso.

Llama de inmediato a tu veterinario o a una clínica de urgencias y sigue sus instrucciones. Lleva al perro a la clínica cuanto antes y, si es posible, informa de cuánta patata comió y de si estaba verde o germinada. El veterinario podrá administrarle el tratamiento adecuado, como carbón activado o fluidos.

En el vídeo de arriba puedes ver más sobre los perjuicios de la patata para tu perro y sobre otros alimentos que pueden ser peligrosos.
Preguntas frecuentes
¿Pueden comer patata cocida los cachorros?
Es mejor evitarla antes del año de edad: su sistema digestivo es más sensible y la patata aporta sobre todo almidón.
¿Y las patatas fritas o el puré?
No. Llevan grasa, sal y a veces ingredientes como cebolla o ajo, que son tóxicos para los perros.
¿Es segura la batata?
Cocida y sin condimentos se tolera mejor, pero también debe darse en pequeñas cantidades y de forma ocasional.
