La kithara aparece en monedas, pinturas de ánforas y frescos de la antigua Grecia. En las excavaciones de ciudades griegas se han encontrado además numerosos fragmentos de vasijas en los que se distingue con claridad la silueta de este instrumento de cuerda.

La kithara es un instrumento de cuerda pulsada de la antigua Grecia, de la familia de las liras. Se usaba en ceremonias religiosas, concursos musicales y festivales públicos, y más tarde también en Roma. Se tocaba con un plectro en la mano derecha, mientras los dedos de la izquierda apagaban las cuerdas que no debían sonar. Tenía una caja de resonancia de madera y cuerdas tensadas sobre ella. Con los siglos cambiaron sus formas y su técnica, pero la idea básica se mantuvo.

Con frecuencia se confunde la kithara con la lira, y no es raro, porque ambas comparten estructura: dos brazos unidos por un travesaño superior y cuerdas que van desde la caja hasta ese travesaño. La diferencia está en el tamaño y la construcción: la lira era más pequeña y ligera, con caja hecha a menudo de un caparazón de tortuga, mientras que la kithara tenía una caja de madera, más ancha y robusta, pensada para músicos profesionales y para interpretar ante un público numeroso.

Hoy el nombre se usa tanto para el instrumento histórico como para las reconstrucciones modernas que fabrican músicos y estudiosos de la música antigua. La palabra griega kithara es, además, el origen del nombre de la guitarra, aunque entre los dos instrumentos hay muchos siglos de evolución y no una descendencia directa y simple.

La historia de su aparición

Según el mito, el dios Hermes inventó la lira el mismo día en que nació: tomó el caparazón de una tortuga, le añadió brazos de madera y tensó sobre él cuerdas hechas con tripa. Para conseguir el material, robó parte del ganado de su hermano Apolo.

Apolo se dio cuenta del robo y acudió a Zeus para reclamar justicia. Hermes, sin embargo, divirtió tanto a Zeus con su ingenio y su música que el conflicto terminó en reconciliación. Apolo quedó encantado con el sonido del nuevo instrumento, lo aceptó como compensación y se convirtió en su gran patrono. La tradición griega vincula después a Apolo con las liras y con la kithara de concierto, símbolo del arte y la armonía.

Otro mito famoso es el de Orfeo, el músico por excelencia, a quien se atribuye la lira regalada por Apolo. Cuando su esposa, la ninfa Eurídice, murió por la mordedura de una serpiente, Orfeo bajó al reino de los muertos y, con su música, conmovió a Hades para que le dejara llevarla de vuelta. Estos relatos muestran la enorme importancia que los griegos daban a la música de cuerda.

El nombre de la guitarra moderna procede de la palabra griega kithara, aunque el instrumento actual es resultado de una larga evolución medieval.

En la Edad Media el nombre griego pasó por el latín (cithara) y dio lugar a términos de varias lenguas europeas: guitarra en español, guitare en francés, chitarra en italiano y gittern, un instrumento medieval, en inglés. Cada país adaptó el instrumento y la palabra a su propia tradición.

Los instrumentos más antiguos de esta familia tenían pocas cuerdas, cuatro en las liras más primitivas. Para los músicos de la época era suficiente, porque las melodías eran sencillas y servían sobre todo para acompañar la voz en cantos heroicos y poemas épicos.

Se atribuye al poeta y músico Terpandro de Lesbos, que vivió en Esparta, el aumento del número de cuerdas hasta siete, lo que amplió mucho las posibilidades del instrumento. Según la tradición, su música serenó a los ciudadanos en un momento de disturbios, y así ganó fama él y también el instrumento.

Más tarde, músicos como Frínis de Mitilene siguieron ampliando el instrumento con más cuerdas, y las fuentes hablan de kitharas de nueve, once o incluso doce cuerdas.

Imaginar la vida de una época determinada es mucho más fácil si se sabe qué tipo de música gustaba a la gente de entonces. Debido a la tradición de los bardos griegos de transmitir su trabajo oralmente, la mayoría de las creaciones han desaparecido sin dejar rastro, pero aún se puede obtener alguna información de antiguas grabaciones.

De la música griega antigua se conservan muy pocas piezas con su notación. Entre ellas destacan el Epitafio de Seikilos, una canción grabada en una lápida, y los himnos de Mesomedes de Creta, como el Himno a Némesis y el Himno al Sol, compuestos para voz con acompañamiento de lira o kithara.

Gracias a esas pocas partituras, y a los textos de teóricos como Plutarco y Aristóxeno, hoy se puede reconstruir en parte cómo sonaba aquella música. Los antiguos tañedores tocaban pasajes rápidos y lentos y se hablaba de tres modos principales: dórico (serio y solemne), frigio (apasionado) y lidio (suave y delicado). Cada modo se basaba en una secuencia concreta de intervalos.

¿Cuáles son?

La kithara tenía una caja de resonancia de madera, de base ancha y con forma de trapecio, dos brazos unidos por un travesaño y, por lo general, siete cuerdas de distinto grosor, que iban desde un puente en la parte inferior de la caja hasta el travesaño superior. A simple vista se parece mucho a una lira. Era el instrumento favorito de los citaristas profesionales y de los aedos que recitaban poemas épicos.

Cantaban las hazañas de hombres valientes, alabando y glorificando sus hazañas, y complementaban sus historias con un agradable acompañamiento musical.

La kithara acompañaba también rituales y celebraciones en honor de los dioses, desde fiestas públicas hasta concursos como los Juegos Píticos de Delfos. La mayor parte de las melodías se ha perdido, porque se transmitían de maestro a alumno por vía oral, pero sí se conservan descripciones y datos sobre los estilos de la música griega.

La kithara fue durante siglos el instrumento de concierto más prestigioso de Grecia, y de ella surgieron varios géneros y formas de interpretación. Entre las más conocidas están:

  • el nomos citaródico: pieza solista de gran extensión, cantada y acompañada con kithara, que se interpretaba en concursos;
  • el himno religioso, dedicado a Apolo y a otros dioses;
  • el canto épico, con el que los aedos narraban las hazañas de héroes;
  • el acompañamiento del coro en festivales y celebraciones públicas.

Los antiguos griegos eran muy aficionados a representar a músicos con kitharas en frescos y ánforas, estas imágenes han llegado hasta nuestros días y han sido estudiadas a fondo por los investigadores. Pero apenas se conservan registros de composiciones musicales y canciones: los antiguos creadores griegos de melodías tenían la tradición de transmitir su creatividad de boca en boca. La kithara era uno de los instrumentos más populares de la antigüedad, pero era tocada principalmente por hombres.

La caja de la kithara se tallaba en madera y era pesada, pero eso tenía una ventaja: soportaba la fuerte tensión de las cuerdas y daba un sonido más potente que el de la lira.

Los griegos apreciaban el sonido brillante y claro de este instrumento. Creían que la música calmaba el ánimo y ordenaba las emociones, una idea que hoy entendemos más como creencia cultural que como un efecto comprobado. El citarista tocaba de pie, con el instrumento apoyado ligeramente inclinado contra el cuerpo y sujeto con una correa, o más raramente sentado. Con la mano derecha pulsaba las cuerdas con el plectro y con la izquierda apagaba las que no debían sonar o las tocaba con los dedos.

En la antigua Grecia la kithara se consideraba un instrumento noble y exigente. Hacía falta mucho estudio para dominarla, y su construcción pedía precisión, porque cualquier fallo en la caja o en las cuerdas estropeaba el sonido. Tocarla bien se tenía por un arte elevado que requería talento, buena memoria y destreza en los dedos.

¿En qué se diferencia de la lira?

La diferencia principal entre ambos instrumentos está en la caja de resonancia. La lira solía llevar una caja hecha con un caparazón de tortuga cubierto con piel, mientras que la kithara tenía una caja de madera, más grande y con brazos más robustos.

También se distinguían por el uso. La lira, más ligera, se empleaba para aprender y para tocar en casa o en banquetes, mientras que la kithara era el instrumento de los profesionales en los grandes escenarios. En cuanto al número de cuerdas, ambas solían tener siete, pero la kithara podía llegar a tener doce.

La kithara moderna

Este instrumento antiguo ha dejado huella en muchos otros. Su nombre dio origen a la palabra guitarra y, en un sentido más amplio, la familia de las liras y las cítaras influyó en el arpa, el salterio y otros instrumentos de cuerda de Europa y Oriente Próximo. Hoy se fabrican reconstrucciones para conciertos de música antigua.

Comparación rápida: kithara y lira

CaracterísticaKitharaLira
Caja de resonanciaMadera, ancha y robustaCaparazón de tortuga con piel
Tamaño y pesoGrande y pesadaPequeña y ligera
UsoMúsicos profesionales y concursosAprendizaje y música en casa
CuerdasDe 7 a 12Normalmente 7

Preguntas frecuentes

¿Quién tocaba la kithara?

La tocaban sobre todo citaristas profesionales, hombres que actuaban en festivales y concursos, como los de Delfos.

¿Cuántas cuerdas tenía?

Lo habitual eran siete, aunque con el tiempo se llegó a nueve, once o doce.

¿Se sigue tocando hoy?

Sí, en reconstrucciones históricas y en conciertos de música antigua, aunque no es un instrumento de uso común.

¿Es lo mismo que la cítara?

No. La kithara griega es de la familia de las liras, mientras que la cítara actual es un instrumento de caja plana y muchas cuerdas, tocado sobre la mesa o las rodillas.

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